Revista digital de Artes escénicas -Año 4-

Viejo, solo y puto de Sergio Boris en el Festival Una mirada al mundo del CDN

Todo transcurre un sábado a la noche, momentos antes de ir a bailar a El Mágico, la disco tropical de la zona. Mientras esperan esa salida bolichera que nunca arranca, se destapan botellas, se ruegan fármacos y las pasiones se toman como vienen, con chupones y trompadas. Las hormonas que inyecta el farmacéutico en las travestis trabaja como un relato sobre lo que no se puede dejar de hacer: inyectar y quedar prendado. Cuerpos deseantes y viciosos moviéndose dentro de un laberinto químico. Una celebración en la que después de una disputa territorial entre chicas, se desata furiosamente el amor…Y también el enfrentamiento y derrota de unos seres que viven en la marginalidad y que sobreviven a costa de vampirizar la energía y el cuerpo de los seres de su entorno. Como siempre, llega desde Argentina una lección escénica de cómo llevar un pedazo de vida ante los ojos atónitos del espectador.
Adolfo Simón

puto

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