Revista digital de Artes escénicas -Año 4-

Pensamiento y poesía en Teatralia

Ya hemos atravesado el ecuador del Festival de este año y siguen sorprendiendo las propuestas seleccionadas. Por un lado, nos invitaron a mirar desde otro ángulo los cuentos infantiles, como hace Suzanne Lebeau con su Hansel y Gretel de la reconocida compañía canadiense Le Carrousel. El texto de Suzanne Lebeau, preciso y lleno de imágenes, de giros inesperados y de juegos que interpelan a la inteligencia de su joven público, provocando emociones sorprendentes. El relato de los hermanos Grimm toma otro cariz y propone una reflexión acerca de esa realidad perturbadora, pero también profunda y tierna, que provoca la llegada de un nuevo hermano o hermana, los celos se instalan en casa y el miedo en los sueños nocturnos en la sala Verde de los Teatros del Canal.
Lučka, grah in pero (Lamparita, Guisante y Pluma), inspirado en La Princesa y el guisante de Hans Christian Andersen, es definido por sus creadores como una “canción de cuna de títeres”. Un espectáculo delicado y suave que embelesa a los niños pequeños y los sitúa en un agradable estado emocional. A ello contribuyen la colorida escenografía y algunos efectos sensoriales como las notas que salen de un arpa o de pequeñas campanas y la repetición de sonidos simples, sílabas y palabras. El escenario complejo e interactivo consigue atrapar la atención de los bebés, mientras que niños de más edad podrán disfrutar de un entendimiento mayor de la historia basada en el cuento de Andersen. Aunque los niños pequeños aún no hayan desarrollado completamente aspectos racionales de la percepción, podrán disfrutar plenamente del espectáculo. Sus imágenes visuales se basan en conocimientos científicos en el campo de la percepción visual de bebés y niños pequeños. Malabares y poesía en el escenario central de Cuarta Pared.
Rudo es un hermoso espectáculo que habla del riesgo que conlleva la existencia misma. La obra habla, pero no con palabras sino con acciones y equilibrios imposibles, de un único protagonista que derrocha presencia escénica. Poco a poco construye con gestos y movimientos un personaje gruñón, tosco, pero también tierno y audaz, obsesionado con construir torres utilizando unas pesadas cajas de madera. Se encarama sobre sus construcciones, frágiles e inestables, maravillosas y sorprendentes, al tiempo que mira desafiante a un público muy cercano, ubicado en la grada que rodea el espacio, algo que favorece una atmósfera íntima que permite experimentar como nunca los vértigos y la adrenalina del circo. El esfuerzo titánico del intérprete es un arma arrojadiza contra el espectador, con el que crea una complicidad inusual e hipnótica. La música es otro elemento fundamental de la pieza, el contrapunto a la rudeza. El violín y el violonchelo, interpretados en directo por dos músicas, añade poesía y emoción. Un espectáculo sorprendente, original y de gran creatividad que atrapa al espectador. Un circo de poesía áspera y diferente que no dejó indiferente a nadie en el Círculo de Bellas Artes.
Adolfo Simón

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s