Revista digital de Artes escénicas -Año 5-

Señor Ruiseñor en el CDN

En su estudio-museo, Santiago Rusiñol pinta La morfina. Es una pintura muy significativa en su obra ya que él mismo fue adicto a esta droga. El efecto estupefaciente le sitúa ante la irrupción de unas huestes destructivas que deshacen su casa-museo. Sus objetos, pinturas y obras literarias son arrinconados o destruidos. El enfrentamiento y los conflictos se suceden con ferocidad, sarcasmo y humor. Rusiñol defiende unas formas de vida que se resisten a desaparecer ante el asalto de lo que considera la barbarie. Vuelve a la carga el mejor Joglars, siempre tocando temas de rabiosa actualidad pero con la metáfora y el juego como vehículo de comunicación. Lo fácil habría sido de la Cataluña de hoy de manera periodística, pero Ramón Fontserè busca un personaje importante en la historia reciente para, de la mano de su universo, hablarnos de la realidad distorsionada de la actualidad; como si viviéramos bajo el efecto de una droga. Poesía y surrealismo para hablar a fondo de hoy sin hacer una narración superficial.
Adolfo Simón

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