Revista digital de Artes escénicas -Año 5-

ÓPERA y ZARZUELA

Die Soldaten (Los soldados)de B. A. Zimmermann en el Teatro Real de Madrid

La única ópera que compuso Bernd Alois Zimmermann resultó tan abrumadora técnicamente que la Ópera de Colonia, responsable del encargo, la rechazó por considerar inviable su puesta en escena. Fue una versión algo más simplificada –aunque siempre endiabladamente compleja– la que finalmente vería la luz y a la sazón pasaría a erigirse como una de las obras clave del siglo XX. La obra parte de la adaptación de un texto del poeta alemán Jakob Lenz, y se rebela de manera más que deliberada contra la regla de las tres unidades –de lugar, acción y tiempo– del teatro clásico. Planteando un teatro de situación que se opone al teatro psicológico, Die Soldaten resulta una obra osada, imprescindible y radical. El Teatro Real estrena en España la primera versión escénica de Die Soldaten (Los soldados) y Calixto Bieito se enfrenta a la adaptación de esta obra magnífica, por su extensión de historias y personajes, que nos muestra seres humanos atrapados en un medio social mediocre y marginal, donde la razón sucumbe a las circunstancias. Pablo Heras-Casado asume el reto de la dirección musical de una ópera que tiene más de cien músicos en la orquesta y que, en esta ocasión, se instala en el escenario como un elemento dramático más. Si la música de esta ópera es excepcional y su ejecución eleva lo poético a notas sublimes, la historia que, siendo una narración focalizada sobre un mundo de desigualdad y poder nos sitúa frente a situaciones reconocibles, pero es, cuando la dramaturgia espacial y simbólica entra en juego, cuando la propuesta adquiere cotas brutales para descubrirnos lo que se esconde tras una sociedad miserable y aparentemente respetuosa con el ser humano. Tras las máscaras hipócritas se esconden ratas en los rincones del alma…Los soldados, una obra de arte de vanguardia.
Adolfo Simón

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Grand Applause de Jorge Dutor y Guillem Mont de Palol en Naves Matadero

Imaginemos por un momento que la ópera Carmen de Bizet fuera una pieza de museo. Ahora imaginemos que esa obra expositiva cobrara vida de la mano de artistas contemporáneos como Luis Úrculo, Norberto Llopis o Bernhard Willhelm. Eso es Grand Applause, una exposición en cuatro actos o una ópera que recorre cuatro salas de una exposición creada por el escenógrafo y performer Jorge Dutor junto al coreógrafo, bailarín y también performer Guillem Mont de Palol.
Una nueva propuesta performática dentro del programa de esta temporada en Naves Matadero a través de la cuál, conseguir una visión de la ópera Carmen desde otro ángulo, huyendo de la convención y el costumbrismo de la historia de Margarita. Aquí, el protagonista es el espacio y las armósferas lumínicas y sonoras.
Adolfo Simón


Gloriana de Benajmin Britten en el Teatro Real de Madrid

Ivor Bolton, director musical del Teatro Real, afronta el reto de dirigir una de las óperas menos conocidas de Benjamin Britten, Gloriana, obra encargada para la coronación de Isabel II, cuyo estreno en Madrid ha tenido lugar el 12 de abril. Tras el rotundo éxito que en la pasada temporada consiguiera con Billy Budd, del mismo compositor, el maestro británico trabaja ahora junto al director de escena David McVicar para ofrecernos un retrato histórico, y poco amable, de la reina Isabel I de Inglaterra. Anna Caterina Antonacci y Alexandra Deshorties se alternan en la representación del papel protagonista, mostrando una Isabel atrapada por sí misma entre sus obligaciones como reina y la turbulenta relación que mantiene con el ambicioso conde Essex, Robert Devereux. Durante sus últimos años como soberana, Isabel I de Inglaterra se sabía una mujer al límite. Hija de Enrique VIII y Ana Bolena, sobre sus hombros seguía pesando la responsabilidad de un reino dividido y de una iglesia independiente de Roma. Detrás del esplendor oficial de su corte se escondía una mujer presa de sus contradicciones, superada por su envejecimiento y traicionada por el hombre que amaba. Un grandioso espectáculo que auna una propuesta teatral con una trama que recuerda a los grandes textos de Shakespeare con la reproducción de un mundo cargado de luchas y traiciones, sumido en sombras y luces. Un nuevo título para sumarse a la larga lista de la programación espectacular de esta temporada.
Adolfo Simón


“Los elementos”, ópera armónica al estilo italiano en la Fundación Juan March

“Los elementos” se presenta explícitamente como una “ópera armónica al estilo italiano”, en la que confluyen la mejor tradición del verso hispano con las novedades italianas de la música, materializadas en el uso de violines y la alternancia de recitativos y arias. Estos rasgos estilísticos se entendían entonces como sinónimo de modernidad, algo que tampoco escaparía a sus primeros oyentes. La puesta en escena de esta nueva producción trae estos códigos alegóricos al presente, al tiempo que mantiene el mundo emblemático de la ópera barroca, con los originales resultados propios del esplendor de esta etapa dorada de la música española, el resultado es una exquisita pieza de ópera-música-danza ya que, a pesar del estatismo de los personajes, desde la dirección se consigue un juego casi constelar a través del sutil movimiento de los personajes-símbolos y de la música deliciosa que acompaña y acaricia cada momento, consiguiendo en el patio de butacas una sensación hipnótica. Una nueva iniciativa fantástica en el peculiar anfiteatro de la Fundación Juan March.
Adolfo Simón


Vocaloid Opera -The End de Keiichiro Shibuya + Hatsune Miku en Naves Matadero

Una ópera sin orquesta, sin actores, sin escenario. Una ópera que no emerge de la cuerdas vocales de ningún intérprete humano sino que se compone de música electrónica producida por ordenador e imágenes proyectadas en seis pantallas. The End es una ópera llena de vida y de muerte, y la primera ópera Vocaloid (aplicación software de síntesis de voz capaz de cantar) de la historia. Con “el final” como tema, los artistas Keiichiro Shibuya, YKBX y evala abordan los problemas de realidad e ilusión que tenemos alrededor de nuestra vida y muerte, con un trabajo multifacético que aúna arte tecnológico, cultura pop japonesa y artes escénicas. El futuro ha llegado a la escena, si hace un tiempo me hubieran preguntado por el futuro de lo escénico, habría pensado que seguiría siendo un ritual vivo, como en su orígen griego pero, tras ver la propuesta de The End, creo que en unos años, a la velocidad que van los cambios y novedades virtuales, el teatro dejará de ser un evento vivo para estar enlatado, sin perder calidad ni efectismo. Evidentemente, siempre quedará un público que solo asistirá a momentos de intimidad, pero viendo quién ocupaba los asientos de la Nave 11 de Matadero, está claro que hay un nuevo espectador que busca que le emocione la música electrónica fusionada con imágenes de un relismo inquietante a pesar de ser creadas por ordenador. Tal vez nada muera y todo se reinvente, habrá que estar atento a estos cambios y transformaciones en los lenguajes dramatúrgicos.
Adolfo Simón


Aida en el Teatro Real de Madrid

En Aida conviven, como en pocas óperas, lo grandioso y lo íntimo: al sanguinolento enfrentamiento entre etíopes y egipcios se yuxtapone el amor de Radamès, jefe militar de estos, por Aida, esclava de aquellos. El suyo es un amor más poderoso que el odio entre ambos pueblos, las diferencias sociales y las convicciones incompatibles; un amor tan sólido como el muro que impide su consumación.
Verdi eligió esta historia tras rechazar una amplia gama de alternativas que iban desde tramas cómicas hasta temáticas a partir de las cuales hubiera podido componer una gran opera. Se implicó intensamente en el proceso de redacción del libreto que firmaría Antonio Ghislanzoni, con quien ya había colaborado en la revisión de La forza del destino, y su estreno en la Ópera de El Cairo, inaugurada solo dos años antes, resultó todo un éxito. Como parte de la celebración de su bicentenario, el Teatro Real ha querido rendir homenaje a su propia tradición, rescatando de sus almacenes parte de la escenografía de la producción de 1998 que tanta admiración levantó en su momento, y que durante mucho tiempo fue imposible reponer por sus complejos requerimientos técnicos y humanos. Aida ha vuelto al Teatro Real con un alarde técnico impresionante. A las estructuras mecánicas y escenográficas hay que sumar la video creación que genera atmósferas muy sugerentes, creando perspectivas que dan monumentalidad a la obra. Y, además, otros aspectos técnicos dar espectacularidad a los momentos grandiosos y delicadeza a los íntimos. Hay imágenes estáticas de una belleza impresionante, creando frisos humanos que parecen esculpidos en la escena. Todo el elenco principal es excelente pero el cuerpo del coro y figuración consigue muchas secuencias impactantes. A todo ello hay que sumar la música que envuelve cada escena dando brío y belleza a esta impresionante opera.
Adolfo Simón


El dúo de la Africana del Proyecto Zarza en el Teatro de la Zarzuela

¡Por fin aire fresco en el Teatro de la Zarzuela!. Hay que empezar diciendo que el nuevo equipo de dirección de este teatro se está tomando en serio la revisión y acercamiento de nuestro género musical más popular al público de hoy. Desde las vallas publicitarias que podemos encontrar en el metro, en las que se aprecian guiños simpáticos para atraer a unos espectadores ávidos de formas diferentes y actuales en la escena. En las puestas en escena para el público adulto ya han realizado intentos de dar un giro a la dramaturgia y puesta en escena para que las obras no parezcan sacadas de un baúl cerrado durante mucho tiempo. En la versión libre que se ha presentado esta semana pasada, dirigida especialmente al público jóven, había gran cantidad de elementos atractivos. Por un lado, la utilización de la estructura del Dúo de la Africana para poder jugar con ella a una metatrealidad sencilla, el ensayo de una gala y de paso, incluír otros temas, además de los que hay en la zarzuela original, canciones que hoy están en la mente de todos y que nos provocaban sonrisas y tarareo en el patio de butacas. Pero, además de la versión del libreto, el marco estético funcionaba de maravilla, sencillo, con toques de escenario de concierto musical y con elementos estéticos pop que le daban mucho juego a la propuesta. Y, sobre todo, un elenco de cantantes jóvenes, con unas facultades excelentes para cantar, bailar, actuar…qué placer da ver al futuro de nuestras voces para la zarzuela. Y por último, una jóven y reducida orquesta que sonaba como si fueran cien músicos. Cierro como empecé…¡Por fin aire fresco en el Teatro de la Zarzuela!
Adolfo Simón