Revista digital de Artes escénicas -Año 5-

OTRO LUGAR…

Escenarios de ensoñación

Cada vez hay mayor experimentación en la escena. Los límites no solo se han roto en cuanto a la relación teatro y público. Lo más novedoso se da en la participación de los espectadores en lo que se ha venido a llamar: Teatro inmersivo. Ya no siempre hay que sentarse en una butaca frente a la ficción. Ahora, la ficción puede estar dentro, arriba, abajo…este fin de semana pasado ha habido dos propuestas que han transitado por otras fórmulas dramáticas.
Dentro de la celebración de los 25 años del Teatro de la Abadía, hemos vivido la experiencia Radiosiesta. Si, no es que se fomenta dormirse en el patio de butacas con una obra aburrida, no, es una propuesta dentro de “Sonora” en la que se nos invitaba a ponernos cómodos, cerrar los ojos y escuchar una narración a través de unos auriculares…y si el sueño llegaba, no había problema.
Y en Teatro Pradillo, en paralelo a las funciones de Mis manos, las de mi madre…disfrutamos de una sesión pedagógica cuyo título fue MIS MANOS. LAS TUYAS de la mano de Adela Bravo, experimentando con materiales y destrezas. Allí, un grupo de inquietos participantes, en la oscuridad de la sala, iban desgranando historias a partir de objetos personales.
Dos vivencias distintas para seguir alimentando la imaginación.
Adolfo Simón


Mis manos, las de mi madre en Teatro Pradillo

Una instalación transdisciplinar con extractos de la memoria de una mujer recopilados por su hija. Hay espectáculos que te hacen viajar por mundos e historias insospechadas…y hay experiencias escénicas, jugando cada vez más con el espacio y la relación del público con la narración de la pieza, que nos sumergen en universos instalados en la realidad y que, al ser activados, se transforman en caleidoscopios sin tiempo ni lugar concreto; ocupando el pasado, el presente y el futuro en vertical. La memoria es frágil y férrea al tiempo, es un paisaje lunar y una fotografía borrosa…En esta pieza no convencional, nos invitan, a los ocho espectadores privilegiados, a un viaje en el que nuestro equipaje se llena de lo que quedó atrapado en el último aliento de la madre de la protagonista y autora. Una experiencia sugerente, llena de magia y poesía escénica.
Adolfo Simón


Durée D´Exposition en Conde Duque

Tiempo de exposición es un intento de transformar la técnica fotográfica que necesita atención, paciencia y rigor en práctica artística que permita superar la distancia entre el relato y la experiencia. El tiempo de exposición en fotografía sirve aquí como metáfora de un juego absurdo y a la vez peligroso, mortal, como si se tratara del juego de la ruleta rusa. El dúo de performers, ella y él, se convierten en técnicos de un laboratorio fotográfico del presente. La pregunta es: ¿Y si estos procedimientos técnicos fueran capaces de enseñarnos más allá de lo que se muestra a simple vista?. Durante la primera parte, el nivel técnico de la pieza crea una distancia en el público que, poco a poco, se va disolviendo, como el líquido que va componiendo la imagen en la oscuridad del cuarto de revelado. Una obra para entender la profundidad de la creación.
Adolfo Simón


Bailar la memoria en el 33 Certamen Coreográfico de Danza

QUÉ ES LO QUE QUEDA CUANDO NO QUEDA NADA? con este título tan sugerente se realizó una experiencia corporal para generar otros discursos dentro de las actividades paralelas-plataforma de nuevos creadores coreográficos del 33º Certamen Coreográfico de Madrid. Los talleres del Certamen están pensados para abrir espacios de pensamiento desde el cuerpo y abrir a la comunidad contenidos de los proyectos europeos en los que participa Paso a 2, en esta ocasión, el objetivo era seguir investigando sobre la identidad, con toda su complejidad, desde la perspectiva de lo permeable, guiado por Lucía Marote y Sergio Martínez Vila.
QUÉ ES LO QUE QUEDA CUANDO NO QUEDA NADA? proponía una experiencia más que un taller, propició un espacio donde surgieran preguntas si necesidad de respuesta…
¿Cómo me relacionaría con mi cuerpo si no supiera lo que es? ¿Cómo me relacionaría con tu cuerpo si no supiera lo que es? ¿Dónde empieza y termina tu cuerpo? ¿Dónde empieza y termina mi cuerpo? ¿Qué puedes levantar con mis brazos? ¿Adónde me llevan tus piernas? ¿Te puedes mirar con sus ojos? ¿Qué es todo este anhelo? ¿Cómo se mueve lo que aún no concibo? ¿Cómo se mueven mis venas? ¿Qué pasaría si no tuviésemos piel? ¿Qué podemos perder? ¿Cuánto nos podemos alejar? ¿Qué es lo que te sostiene? ¿Qué cuerpo es ése que te ha salido?…
Todas estas preguntas y el silencio, generaron espacios de intensidad y poesía que te introducían detrás de tu propia máscara, descubriendo lo que la memoria almacena.
Unas jornadas para abandonarse a experiencias no convencionales donde la palabra y el movimiento se fundían y confundían.
Adolfo Simón


Seguir siendo ellas

Ya es 26 de noviembre, hemos pasado todo el día 25 conmovidos porque, desgraciadamente, hoy se sumó un nombre a la interminable lista de mujeres asesinadas por violencia machista. El sábado pasado hicimos un gesto necesario, un gesto poético y emotivo para recordar, una a una, a todas las que fueron asesinadas y han sido contabilizadas desde 2003…Más de mil!… Las nombramos y pusimos su nombre junto al de todas las demás, con una margarita que acompañase su nombre…para que, en ese momento, dejarán de ser un dato en una lista. Cerramos la acción con un gesto en lengua de signos repudiando la violencia patriarcal…Y desplegamos la pancarta sobre el muro del Puente de Toledo…tantos nombres hay ya que llegó la pancarta al suelo…¿Hasta cuándo?…¿No vamos a ser capaces de mirar de frente a este tema y dar la cara por ellas?…En algún momento tendremos que dejar de pensar que el problema lo tienen los demás o que esto afecta todos y a nadie como algunos políticos plantean. Cuando una sociedad y el arte solo se miran el ombligo y no son capaces de reaccionar ante algo tan terrible como es esta herida social, no podremos decir que somos una sociedad evolucionada y digna. ¡Basta ya de matar por ser mujer!. No las olvidemos…SOMOS ELLAS!.
Adolfo Simón

 


Banquete ético en el Festival de Otoño

De un tiempo a esta parte, el Festival de Otoño está realizando una tarea importante para la creación contemporánea de este país y es, incorporar a su programación las últimas producciones o trabajos de revisión de la trayectoria de compañías o creadores que han sido fundamentales en el último cuarto de siglo en un territorio áspero que nunca ha mirado ni respetado lo que se ha desarrollado aquí y que, las nuevas generaciones, tienen otros intereses gracias a ver que hubo quien no cayó en lo fácil ni lo convencional. Este año Sara Molina y El Canto de la Cabra son parte de este programa y sobre todo…Matarile Teatro/Ana Vallés. Tres propuestas se van a poder disfrutar a lo largo del Festival. Tres aristas éticas para conocer más a fondo las razones y el sentido de transitar por el filo de la navaja como funambulistas sin limites durante varias décadas. No ha sido un obstáculo no crear en Madrid si no en la periferia, no ha sido un obstáculo mantenerse firmes ante su visión del arte, no ha sido un obstáculo negar la tentación del éxito y la frivolidad…Ha sido difícil y complicado apostar por su idea del teatro, y ahí están, más fuertes que nunca, con el discurso más potente y firme. Los que hemos visto muchos de sus espectáculos a lo largo de estos años, podemos ver la evolución no solo técnica si no también de contenidos. No hace falta lanzar gritos al aire, es suficiente con susurrar el vacío del presente de nuestra sociedad. En Los limones, la nieve y todo lo demás hay una necesidad de expresar la dificultad de establecer un diálogo entre “materias” diferentes. En DAIMON y la jodida lógica asistimos a un banquete salvaje donde todo es deliciosamente brutal. Una experiencia importante la coincidencia de estos tres trabajos para conocer no solo su trayectoria de esta Compañía si no también, tomar conciencia de en qué país y tiempo nos ha tocado darle lugar a la cultura.
Adolfo Simón

 


La otra escena en el Festival de Otoño

¿Qué hace el Festival de Otoño en Eurovisión?¿Qué hace Bergman en Uganda?…Pues la respuesta a esta pregunta es muy sencilla, son propuestas no convencionales dentro de la edición de este año. En la sala verde del Teatro del Canal tuvimos la ocasión de presenciar en directo una edición muy particular del Festival de Eurovisión, pero esta vez, basado en textos filosóficos, si, la estructura de una canción moderna, debía tener, como contenido, algún enfoque filosófico, el resto del formato es muy parecido al certamen habitual. ¿Qué resultado hubo?, pues creo que ante la duda de si había algo preparado y “teatralizado”, el público asistente se volcó en un delirio excesivo en su participación que tal vez desenfocó la cuestión filosófica.
Y la propuesta de Bergman en Uganda que se presentó en La Casa Encenida, tenía la peculiaridad de poder asistir a la proyección de “Persona” en su idioma original, como lo verían en un pequeño poblado de Uganda mientras, en otra pantalla, vemos como alguien del poblado comenta la película según su visión de la misma, algo que no terminaba de estimular al “público” asistente a la peculiar proyección en el país africano.
Está visto que el formato de cada expresión artística, tiene su público particular.
Adolfo Simón