Revista digital de Artes escénicas -Año 4-

PERFORMANCE

Karenina Express en Fóra do Mapa

A principios de junio se celebraba en Ferrol el Festival de Artes Escénicas Fóra do mapa, que se caracteriza por la realización de actividades y espectáculos en lugares descontextualizados, abandonados o en desuso. En este contexto pudimos asistir al espectáculo de Adolfo Simón.
Karenina Express tuvo lugar en La espuma, una de las tiendas más antiguas de la ciudad. Había gran expectativa, se hizo un pase a mayores, aún así tuvo que quedar público fuera y Adolfo no defraudó.
Nos adentramos en la oscuridad del viejo ultramarinos y allí, sobre el mostrador una leve luz ilumina lo que parece una montañita de nieve. Con las manos a los lados y dejando su rostro en la penumbra vemos Adolfo Simón, cual medium esperando a ser invadido por el espíritu de la historia que nos contaría a continuación, a través de los personajes y los símbolos de sus relaciones, que van emergiendo de entre la nieve y de ese maravilloso libro de artista. Como si de un sueño se tratase, arropados por la música, viajamos por las pasiones que arden en la nieve.
Quince minutos después acaba el espectáculo y allí estamos todos. Inmóviles, como niños esperando que no se haya acabado realmente. Queremos ver todo lo que se ha utilizado aún más de cerca, nos cuesta salir y lo hacemos de mala gana. Ya fuera, comprobamos que nuestras miradas tienen un aire común, una chispa que delataba que habíamos estado expuestos a alguna clase de extraña magia.
Cristina Mariño

foto: Juanpa Ameneiros


Barro y masculinidad

Hace unos días, en Madrid, se presentaron dos experiencias escénicas no convencionales. En Conde Duque, se llevó a cabo una propuesta multidisciplinar para celebrar el solsticio de verano donde la danza, la videocreación y las artes plásticas se dieron la mano. Sharon Fridman, en Barro, concibió una experiencia sensorial donde la escena de convirtió en una construcción de volúmenes arquitectónicos de luz y sonido.
Y en Matadero Madrid, tras una serie de sesiones de investigación-workshop previo de una semana, conducidas por Sylvain Huc se llegó al resultado de Gameboy, realizado con intérpretes afincados en Madrid y bailarines provenientes de Toulouse y Barcelona, Gameboy ofreció la oportunidad de preguntarnos a nosotros mismos cómo pensamos la masculinidad, su carne, su piel y su presencia.
Adolfo Simón


De Sirenas, tormentas y naufragios en Fora do Mapa

“Lo barato sale caro”, dice el refrán popular. Cada vez que un espectáculo es gratis yo, francamente, desconfío. Acaso mis prejuícios se basan en que, como público, estoy harto de la buena voluntad, la improvisación sin contexto y las interpretaciones más o menos sesudas de acontecimientos escénicos irrelevantes.
Es por estas razones que me quedé muy sorprendido con el espectáculo “Jurni Jope”,
resultado del taller impartido por Adolfo Simón, dentro de la segunda eición del festival de artes escénicas de Ferrol Fóra do mapa.
El inicio fue un tanto inquietante: una larga cola de público esperaba su turno para
deambular por el interior ruinoso de un edificio decimonónico, sin más iluminación que velas y linternas. Por fuera el viejo cartel de la ferretería Santos, Suministros Navales, por dentro había de todo, máscaras de gas, cuentos infantiles, travestismo, fetichismo, bastante infancia, cantos de sirena y toda una colección de recuerdos propios y ajenos, que aparecían y desaparecían delante del público. Restos de un naufragio y de unos náufragos con los que era imposible no sentirse identificados.
La peculiar magia que tienen los universos privados, cerrados a nuestros ojos, pero
expuestos a la luz, donde cada quien y cada uno encuentra cuál es su posición exacta en ese cielo o infierno, que sin duda se merece. Deambular. Como en las catedrales, de imagen en imagen, de personaje a personaje o de altar en altar ya es sólo cuestión del público, que tiene que aportar el significado a esos enigmas vivientes que nos sugieren director y actores.
Sé que no es la primera vez que se realiza una instalación interactiva y viviente dentro del teatro contemporáneo, que a cada cual nos afecta, sorprende o disgusta un imaginario particular, pero éste era tan rico, oscuro y diverso, que pocos paladares podrían recorrerlo con indiferencia.
Al acabar el espectáculo, una brusca salida hacia la luz, donde todos somos muy listos y estamos acompañados de nuestras certezas y manías. Intentando definir lo que había visto, me quedé como un idiota leyendo el cartel, que afortunadamente rezaba “Muestra del curso Dramaturgia del espacio actoral, impartido por Adolfo Simón”. ¡Uf! ¡Qué alivio! Justo lo que había visto…
Volví contento a mi casa. Para mi, esa vieja ferretería ya siempre sería un nido de sirenas, tormentas y naufragios. Así lo recordaré…
Carlos Castrillón Doce

Fotos: Juanpa Ameneiros


“Yo, Álvaro, he sufrido acoso escolar.” de Alvaro Caboalles en Dt

A veces hay que abrir las habitaciones de la memoria para ventilarla y para que entre la luz que ahogue la oscuridad. Mirarnos en los espejos rotos del pasado no es un ejercicio amable, trae de nuevo el vómito y el dolor a nuestras gargantas. El teatro no ha de ser un espacio cómodo, si allí no se convocan los fantasmas sociales y los temas silenciados durante años, no tiene sentido que se levante el telón imaginario. La escena ha de ser un espacio de repulsa, de denuncia, de catarsis y desde ahí trabaja Álvaro Caboalles, él pone su piel al sol para que se cuartee y para que todos nos veamos reflejados en su imagen. Un trabajo de performance documental que todavía podrá verse la próxima semana en Madrid, en Dt Espacio Escénico.
Adolfo Simón


“Kratimosha” de Amalia Fernández en La Casa Encendida

“Kratimosha” es una obra de teatro con una cantante en bragas, una voz en off, un retrato de hogar y familia imaginario, un difunto, un montón de ruiditos copiados de la realidad, una serie de parejas a punto de enamorarse o a punto de romper y un final que se parece al principio, pero no en la forma, sino en la mofra, en la famor, en la romaf y en la ofram. Con todos estos movimientos espaciales e imaginativos y en la línea del juego que planteó en su momento Raymond Quenau con sus ejercicios de estilo, Amalia Fernández despliega una partitura en bucle de acciones y silencios.
Adolfo Simón


Brickman Brando Bubble Boom de Agrupación Señor Serrano en Fora do Mapa

Había mucha expectación con la participación de Señor Serrano en la II Edición de Fora do Mapa. El público de Ferrol se volcó y acudió al hermoso Teatro Jofré. Como es habitual en esta compañía, los integrantes reciben al público en el escenario, relajados, como esperando cómplices amigos con los que compartir una tertulia, una fiesta. Cuando se hace el oscuro, el juego de multiplicidad de lenguajes empieza ante los ojos del espectador, dejando que vea el truco y a la vez, que se sumerja en un viaje en la historia contemporánea. Signos donde la voz se superpone a grabaciones o las imágenes grabadas sobre video en directo van construyendo una narración brechtiana que nos invita a reflexionar sobre los abusos del poder y la fascinación desmedida sobre la sociedad de ayer y hoy. Al final, hay una explosión de energía que evapora la construcción dramatúrgica para dejar suspendida la perplejidad sobre una lluvia de pompas de jabón.
Adolfo Simón


4 de Rodrigo García en el Festival de Otoño a Primavera

4 es la nueva experiencia escénica de Rodrigo García, en esta ocasión, el creador narra una historia de acumulación de cascabeles, de cabezas de coyotes, de movimientos con ropa enjabonada, de tocadiscos con la Sinfonía nº 4 de Beethoven, de gallos campando a sus anchas, de gusanos atrapados por plantas carnívoras, de niñas de nueve años, de samuráis, de dibujos animados, de luces de estadios de fútbol y de drones que traen a la ciudad ensoñaciones en forma de música de campanas…Pero más bien, habría que decir que, de nuevo, lo que nos propone con su teatro performatico es bucear en todo lo que callamos y escondemos porque nos aterroriza mirarnos en el reflejo turbio que aparece en cada escaparate por el que pasamos cada día en los trayectos inútiles que realizamos a ninguna parte. Rodrigo nos propone disparates, acciones torpes, momentos sin tensión para empujarnos a textos e imágenes que rebotan en lo más hondo de nuestro inconsciente. No hay mejor sensación, al salir de un teatro, que sentir que se ha perdido el rumbo y que las calles son iguales y la desorientación sensible es total.
Adolfo Simón