Revista digital de Artes escénicas -Año 5-

PERFORMANCE

La ronda en el Conde Duque

Cuando cae la noche, un vigilante cierra el portón de la entrada principal del Conde Duque. A partir de ese momento, nadie puede entrar. Bibliotecas, archivos, teatros, oficinas, salas de exposiciones, pasillos, sótanos… descansan indolentes, silenciosos. Durante seis noches, en pequeños grupos, el público conocerá la intimidad nocturna del edificio y de sus guardianes. Entre realidad y ficción, entre visita turística y espectáculo, La Ronda es una propuesta artística que toma la forma de recorrido. Un paseo que cruza el teatro y el museo, el vestíbulo y el patio, pero sin detenerse ahí, sin demorarse más de lo imprescindible, porque para llegar a un lugar siempre hay que atravesar otro… Una oportunidad única para llegar a las entrañas del lugar y pisar por las piedras que han visto la historia de la ciudad de Madrid. Como dice un vigilante, el espacio duerme de día y por la noche habla y es verdad, sensaciones y sensorialidad acompañan a los visitantes entre ruido y silencio.
Adolfo Simón

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“Sous la plage” de M.Villanueva Mir, G. Valverde Ros y M. Bitari en ÍDEM en La Casa Encendida

Interpretada por el periodista sirio-palestino Mohammad Bitari, Sous la plage propone un espacio de reflexión crítica sobre la construcción del discurso europeo sobre los conflictos en el mundo árabe y la así llamada “crisis de los refugiados”: un discurso que pretende definir quién es el “otro” pero que, finalmente, dice mucho más sobre quiénes somos nosotros. Sous la plage plantea interrogantes sobre los discursos y las paradojas generados alrededor de las revueltas en los países árabes y su actualización en la actual crisis migratoria. Una pieza escénica interdisciplinar en la que el discurso ético se cruza con los efectos sonoros y audiovisuales. Una obra que busca en el espectador una actitud activa y reflexiva sobre el mundo de hoy.
Adolfo Simón


Happy Island de IDEM en La Casa Encendida

El festival arrancó con el estreno en España de la última pieza de La Ribot, Happy Island, realizada en colaboración con el colectivo de danza inclusiva portugués Dançando com a diferença. Una pieza de danza y cine con cinco bailarines profesionales con discapacidad física e intelectual en la que, La Ribot, performer y coreógrafa ha desarrollado su faceta más autentica, dejando libertad absoluta en el proceso de creación y aceptando el discurso técnico y expresivo que ha dado como resultado el encuentro entre este grupo de artistas que han dialogado gracias a las diferencias, creando de algún modo, un lugar común diferente, sugerente y sin prejuicios. Una pieza donde no se puede descubrir quién puso el punto de partida en el viaje y quién bajó el telón imaginario.
Adolfo Simón


Casandra de Diana de Paco en el Umbral de la Primavera

Ojalá esta Casandra hubiera estado en el Umbral de la Primavera en su vida, ojalá hubiera tenido oportunidad de ver florecer vida y belleza. Desgraciadamente, la mujer siempre ha estado obligada a esconder su deseo, sus ideas y su libertad bajo tumbas de piedra y fuego. Diana de Paco escribe un gran poema con tinta de sangre y delirio, un alegato en favor de un personaje silenciado y amordazado para que grite a las generaciones futuras y alarme sobre las mordazas de los hombres sobre las mujeres que no claudican al poder ni al sometimiento. Siempre que acudo al teatro a ver un personaje mítico, siento un temblor al entrar a la sala, temo encontrármelo, en tejanos y con el móvil en la mano. Esa idea de la contemporaneidad, a veces, ahoga la poética de otro tiempo y sobre la que hay que indagar para que el discurso sea atemporal. Por suerte, el texto de Diana ha caído en manos de un director, Miguel Cegarra y una actriz, Marina Miranda, inteligentes y sensibles, han optado por el más difícil todavía, sumergirse en un paisaje desolado y sencillo, donde el rito se crea mediante acciones no realistas, donde se invoca al misterio de la escena sin límites, para hacernos trascender en el patio de butacas.
Adolfo Simón


Incipit en Teatro Lagrada y Afasians the last conference en el CDN: Perfromances escénicas

Un performance plástico musical en la que el cuerpo interactúa con el espacio sonoro creado a partir de la Divina Comedia. Una experiencia sugerente y nada convencional.

Y en el CDN, Afasians the last conference de Los Corderos-SC & ZAI es un viaje musical en el que los juegos vocales y verbales articulan un universo surrealista que provocó sonrisas entre el respetable.
Adolfo Simón


Bestias de escena en el Festival “Una mirada al mundo” del CDN

“Bestie di scena” llegó a su verdadero significado en el momento en que Emma Dante renunció al tema que quería tratar originalmente. En un inicio, quería hablar sobre el trabajo del actor, su cansancio, su necesidad, su abandono total llegando a la pérdida de la vergüenza y, finalmente, se encontró delante de una pequeña comunidad de seres primitivos, desorientados, frágiles, un grupo de idiotas que como gesto extremo ofrecen sus ropas sudorosas al espectador, renunciando a todo lo demás. Este ritual sin adornos ni complacencias, devuelve al cuerpo a un estado primigenio, al orígen, al momento en que todo ha de adquirir forma, el pensamiento, la identidad, las emociones, las relaciones…poco a poco se va desplegando en la escena un paisaje lleno de juegos que provocan la mutación de estos seres de aire que transpiran el pánico por la vida.
Adolfo Simón


Los invitados en el Teatro de la Abadía

Pieza escénica sobre las migraciones, nacida en forma de documental teatralizado sobre la experiencia vital de la compañía en un viaje a la isla de Lesbos para conocer de primera mano el trabajo humanitario de sus pescadores con los refugiados, sin más ayuda que sus barcas y sus manos. Como teatro documento, la pieza se divide en varias líneas dramáticas, una performática, otra visual y una tercera de teatro discursivo, además, incluye un debate en medio de la representación que se cierra con una instalación plástico-visual como final. La escena sigue exponiendo al patio de butacas la sociedad de horror en la que vivimos.
Adolfo Simón