Revista digital de Artes escénicas -Año 4-

PERFORMANCE

La merienda de Teatro en el aire

¿Recuerdas cómo eran tus meriendas? ¿Meriendas alguna vez como si fueses un niño?…
¿Dónde quedó el olor del café y la sonrisa de tu abuela?…
¿Quieres viajar de nuevo a ese tiempo sin tiempo que es la infancia?…
¿Te puedes permitir en la ciudad un instante para recuperar el olor de la ropa recién lavada y de la levadura antes de ser amasada?…

Por suerte, en medio del ruido de la gran ciudad, el Teatro en el Aire conducido por Lidia Rodríguez Correa, nos sumerge en una experiencia insólita, un momento que nos merecemos en medio de tanta prisa para ir a ningún lugar.

Ahora, el tiempo es la tarde, cuando el día empieza a replegarse y las historias surgen de debajo de la mesa para acariciarnos el alma.

Se estrena en Madrid una nueva experiencia sensorial de la compañía Teatro en el Aire y esta vez lo hace en colaboración con el restaurante ecológico Mama Campo, para unir el teatro con salud y bienestar.

Todos nos merecemos un momento de alivio en un mundo lleno de cosas feas, nos debemos permitir que la mirada sonría. No lo duden, antes de que se agoten las reservas, acudan a merendar y déjense llevar por los olores, los sonidos…viajen sin prisa y sin tiempo,
Adolfo Simón


Another Distinguée de La Ribot en los Teatro del Canal

Recuerdo la plasticidad de las últimas piezas distinguidas de La Ribot presentadas en Madrid hace años. La recuerdo transitando por la escena levitando. Anoche asistí a un ritual performático complejo y poderoso. Un viaje circular a la decadencia de una especie, la humana que, aburrida y al límite de su deshumanización, provoca y juega en situaciones donde la identidad, las marcas, el deseo y la frivolidad se dan la mano en un carnaval caníbal alrededor de una montaña de basura que es el paisaje de nuestro presente y lo será más, de nuestro futuro. En estas piezas distinguidas, La Ribot da un salto vertiginoso sobre el concepto y la forma, construyendo imágenes muy potentes con un trasfondo brutal que no dejó indiferente a nadie, todavía quedan unas funciones, si hay que hacer viajes diferentes en un teatro, la ocasión es La Ribot.
Adolfo Simón

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Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes en el Teatro Pavón

Sobre un suelo de espejos, Susana interpreta al piano Spiegel im Spiegel, de Arvo Pärt. Ruth, soprano, se prepara para salir a escena. Ricardo, con sus cámaras, comparte en tiempo real su mirada con el público. A través de íntimas confesiones, imágenes, acciones performativas y arias de ópera, el encuentro de los tres sobre el escenario nos llevará a descubrir una necesidad compartida: Oblivion. Una investigación en torno a la lírica, el teatro y la performance que nos habla del sueño, el olvido y la muerte. El Teatro Pavón acoge en su programación propuestas arriesgadas, en el ambigú…el video, la música y el canto, tres lenguajes de creación, convergen en la íntima escena….una forma de introducir al público en un universo colorista, lleno de sombras y fantasmas.
Adolfo Simón

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Hot Bodies(Stand up) de Gerald Kurdian en La Casa Encendida

Tomando prestado el vocabulario de la ópera, la comedia stand-up, la coreografía y el documental, esta performance sigue un libretto que nos cuenta en siete cantos y dos interludios las aventuras del antihéroe Tarek X en su camino hacia la revolución sexual de los siglos XX y XXI. Una performance collage donde cohabitan perfectamente, la música, la fotografía y las atmósferas delirantes. Un cierre curioso para el ciclo Acento de La Casa Encendida; un espacio que sigue apostando por la vanguardia de creación contemporánea.
Adolfo Simón

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A House in Asia de Agrupación Señor Serrano en el Teatro de la Abadía

En este western escénico la realidad y sus copias se confunden, dibujando así un retrato despiadadamente pop de la década que siguió al 11-S, la semilla del siglo XXI. La inteligencia no tiene por qué estar reñida con lo divertido ni el juego con la crítica política. A House in Asia es un prodigio endiablado donde la dramaturgia unida al teatro documento generan un viaje performático en el tiempo y el pensamiento que, a menudo, nos separa o acerca al instinto animal. Desde una mecánica perfecta entre tecnología y objetos, nos narran el tránsito de la evolución ética del ser humano a través del cruce de múltiples narraciones y situaciones disparatadas. Inteligencia divertida para paladares exquisitos. No se la pierdan.
Adolfo Simón

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Adicto en la Sala Dt

El amor, la soledad…los abandonos nos dejan como esos peces que abren y cierran la boca a través del cristal de una pecera, sin cesar, para poder respirar y sobrevivir. Esta pieza que se recupera en la sala Dt transita entre la instalación, la peformance y la danza, en un ritual inquietante que sitúa nuestras emociones frente al particular álbum de fotos que todos tenemos en nuestra biografía, ese que tal vez nunca deseamos que existiese pero que forma parte ya de la geografía de nuestra piel.
Adolfo Simón

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Sobre Tríptico Dadá en el Museo La Neomudéjar

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¿Conoce la Neomudéjar?
¡Síii! Todo recto, y cuando llegue usted al Condis tuerce y camina de frente,
vuelve a torcer, hasta encontrarse con las antiguas dependencias del tren.
Y es que este periférico y vanguardista refugio artístico es reconocido por las gentes del barrio.
El arte instalado de forma inesperada, tejiendo redes entre cultura y diversidad social.
Cae la noche cuando llego al emblemático edificio…
La deconstrucción de un espacio,
la irrupción de lo nuevo, vomitado por lo viejo.
¡Este perturbador lugar está lleno de magia!
A la entrada del laberinto
instalaciones, exposiciones, experiencias multimediáticas,
el desapego de la objetualización del Ser
por un reduccionista y contaminado sistema,
reventando las costuras de lo convencional.
Arte in situ para voltear la contradicción.
Amabilidad, Lenin con amor,
y el divertido origen del mundo por Ikea,
susurrado por el guía del Hermitage,
son la antesala del espectáculo.
Se disuelve el espacio, luego el tiempo…
y el diminuto santuario- mesa me invita a soñar.

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¡Siempre quise ser Karenina!
Unas temblorosas manos me emocionan.
Una, dos, … tres luces ¡Efímeras ilusiones!
Acompaño su dulce baile y compongo con ellas dos sinuosas montañas de mujer.
Lanzan los dados y en ese escenario teatral me abrazo a la fatalidad.
La música, voz de la Gran Creación, y el fin de las preocupaciones.
Cae la nieve y con ella un amor que crece.
¡Mis recuerdos y mi soledad!

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Grandes olas de nieve presagian la victoria del mundo y mi derrota.
No saben amar, se alimentan de mis emociones,
y el miedo da paso a mi decadencia espiritual.
Mis pensamientos abonan el terreno del dolor.
No hago nada. Atrapada en la inmovilidad de ese universo blanco,
me percibo cubierta de esa hermosa, gélida y mortal nieve,
cae sobre mí y me cubre por completo…
Noche oscura, sin luna, la noche de todos los tiempos.
Millones de estrellas acompañan el silencio.
¡Es todo!
Me cuesta cambiar de escena… quiero seguir el viaje.
Los muertos que pueblan nuestros sueños
no podrían engañarnos, porque no esperan nada de nosotros.
De nuevo las generosas manos crean para mí universos infinitos hasta convertirme en Alice.
Soy feliz ataviada con una maraña de suave cabello.
Y vuelvo a la inocencia de mis cuatro paredes,
amuralladas de aventuras de papel que me devolvían la robada infancia.

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Quiero salir de mis sombras,
escaparme de mi libro,
estirándome cual jirafa
para participar de las bellas, diminutas y cuidadas imágenes,
que la luz del actor me brinda.
¡Preciosísima con su pelo revuelto! Respiro con Alice.
Sueños de mariposa, repentinos e inconstantes amores de juventud,
redescubriendo los efímeros placeres del sexo.
El mundo parece limpio.
¡Renace la primavera en mí! Cuna de tierra.
Estar en guerra contra la humanidad…
Abandono los monstruos y los héroes.
No necesito ser salvada.
Me conmueve la elección del objeto.
¡Tan pequeña! Sin máscaras,
con su femenina y desnuda enredadera de oro…
Y se produce la magia.

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La sutileza de una caricia humana atusando la quebrada cabellera del vívido objeto,
me obliga a tomar conciencia de mi propia fragilidad.
Entonces… yo hubiese vendido mi alma al diablo por esa caricia.
Llueve tristeza de perlas. Mis pies no caminan.
Entre el rojo y el violeta se halla la infinidad de lo invisible.
Cuéntame un cuento:
hay que abrir los ojos propios,
la hermosura es tres puñados de cenizas.
Nada puede ser logrado sin amor.
Siempre me interesó el mestizaje.
Y me sorprende la idea de un objeto,
como personaje capaz de vivir y morir,
de relacionarse tiernamente con un actor humano.
Sin saberlo, siempre me interesó la contemporaneidad
y la autonomía del teatro frente al texto,
la importancia de lo insignificante como epicentro en la dramaturgia.
Cada instante posee cualidades visuales que acarician mi corazón.
En mi intransferible y microscópico deleite,
viajé al interior de un sueño de libros de infancia
que me trasladaron a la inevitable kurukshetra,
para enseñarme a vivir.
Pongo voz a los mudos libros,
universos de las grandes soñadoras,
para decirle al gran ilusionista ¡Gracias!
Paloma Martín

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Fotos de Mario Bastián