Revista digital de Artes escénicas -Año 5-

TEATRO MUSICAL

Shakespeare’s Globe on Tour en los Teatros del Canal

¿Cómo era una gira de la compañía de Shakespeare en su día? Sabemos que cuando los teatros cerraron en Gran Bretaña, un pequeño grupo de actores hacía malabares con múltiples papeles en tres o cuatro obras de su extenso repertorio, para salir de Londres e ir de gira. También sabemos que la elección de la obra se dejaba a la persona más poderosa del hogar. Siguiendo la tradición de la época, entre mayo y agosto de 2018, una compañía de 8 actores sale de gira internacional, con una selección de tres obras: El mercader de Venecia, La fierecilla domada o Noche de Reyes. Y también de acuerdo con la tradición, la elección de la obra que se verá cada noche estará en manos de los más poderosos: el público. Hoy tocó El mercader de Venecia y como quién no quiere la cosa, los actores se retiraron un momento del escenario y salieron dispuestos a realizar la obra; es lo más parecido a una sesión de impro actual o de las giras de nuestros cómicos de la legua que tenían un repertorio inmenso y hacían tres funciones diarias distintas. El estilo de la Compañía es muy definido, la estética, los golpes de humor. Un ejercicio estilístico entre la tradición y el teatro de entretenimiento de hoy.
Adolfo Simón

Anuncios

Nine, el musical en el Teatro Amaya

El galardonado musical Nine se sube al escenario del Teatro Amaya, un musical que no deja indiferente y en el que cada personaje te enamorará… Una obra excitante. Nine, un musical que ha obtenido 7 Premios Tony y 10 Drama Desk Awards, desde su estreno en Broadway en 1982. Guido Contini, un galardono director de cine, lucha por encontrar la historia para su nuevo guión mientras es dominado por una decena de hermosa mujeres, todas ansiosas por ser amadas por él, y solo por él. Su viaje a través de su pasado y presente, lo hace navegar en un mar desconocido hasta encontrar la historia ideal para su película: un musical sobre Casanova. Nine juega entre la realidad y la ficción, la verdad y la mentira, las decisiones y el temor a crecer. La puesta en escena nos muestra los entresijos de la mente de Guido en esa fiebre que aparece cuando la creación, las dudas y el miedo se apoderan de la cabeza. Una función sobria, con gran componente teatral que narra el periplo del viaje de la locura a la realidad.
Adolfo Simón


Los últimos días de la humanidad en el Ciclo Partir/Venir/Quedarse en el Teatro de la Abadía

Karl Kraus fue un observador sensible e implacable con su tiempo. Apunta con precisión hacia el origen del discurso de exaltación nacional asumido por el pueblo como propio. En su monumental obra Los últimos días de la humanidad la palabra se activa a través de la sátira y muestra el lado más inhumano del hombre: aquel en el que cualquier ciudadano se convierte en verdugo. Lejos del dramatismo de la tragedia bélica, el autor busca mostrar a través del humor la banalidad del horror. Reto importante hacer convivir estos latigazos de sarcasmo sobre la dificultad de ser libre de mente en un mundo confuso con fragmentos musicales interpretados fantásticamente por el conjunto instrumental de gran nivel, Wiener Kammersymphonie. Malos tiempos para la lírica rezaba la canción, complicado resulta que tras la risa seamos capaces de reconocer nuestra monstruosidad.
Adolfo Simón


Piaf, voz y delirio en el Teatro Fígaro

Piaf, Voz y Delirio. Una historia musical conmovedora escrita por el reconocido autor Leonardo Padrón e interpretada por Mariaca Semprún, una de las artistas más integrales y versátiles de habla hispana, quien encarna de forma brillante a una leyenda universal, Edith Piaf. Única e irrepetible, la voz de Piaf se convirtió en arte y legado para la memoria musical del mundo. La propuesta plantea la hipótesis de la última función de la artista, en la que, entre canción y canción rememora su historia en la intimidad del camerino. Un musical escénico donde la teatralidad va desapareciendo para que la música invada el escenario.
Adolfo Simón


Mundos hipnóticos y mundos sicalípticos en los Teatros del Canal

Los Teatros del Canal han cerrado este fin de semana un ciclo de programación excepcional que, además, ha conseguido convocar a un gran grupo de programadores nacionales e internacionales para que conozcan de primera mano la creación contemporánea en nuestro país; atendiendo a múltiples estéticas y lenguajes escénicos.
Se han repuesto piezas estrenadas hace semanas y se han estrenado nuevos trabajos.
La Veronal ha subido el listón de sus producciones, creando una fantasgamoría futurista inquietante y sugerente. En un espacio anecdótico, en tránsito hacia ninguna parte, una serie de personajes que no responden a la humanidad como la conocemos si no que, han mutado para convertirse en una nueva especie que vive y se comunica ajenos a la emoción, convertidos en robots que serán los nuevos dueños del universo. Estética y fisonomía poderosa y fria que cobra vida mecánica en un deambular zombi sobre la nueva vida que nos espera a la vuelta de la esquina. Una alarma hacia el futuro al que sucumbiremos sin remedio.
Y en la Sala Negra, Amalia Fernández nos invitó a una partitura-juego en la que lo vocal, el movimiento y el disparate invadieron la escena y las partituras que se van desgranando a lo largo de la hora que duraba la pieza.
Adolfo Simón


No me hizo Brossa de CABOSANROQUE en los Teatros del Canal

Joan Brossa fue un poeta maravilloso y Carles Santos un músico genial, ambos ya no están entre nosotros, pero su obra perdurará por siempre. Cabosanroque ha creado una instalación fascinante en la que lo objetual y lo sonoro se dan la mano para homenajear a estos dos grandes creadores. Una pieza que se puede disfrutar de acceso libre en los pases previstos y que no debería perderse nadie. Una ocasión única para sumergirse en un mar atmosférico en el que viajamos por los cuatro elementos a bordo de un barco sensorial.
Adolfo Simón
http://www.teatroscanal.com/espectaculo/cabosanroque/


¿Qué haré yo con esta espada? (Trilogía del infinito) de Angélica Liddell / ATRA BILIS en los Teatros del Canal

Erase una vez un cadáver confesando sus deseos prohibidos en la sala de autopsias… No, este no es el cuento.
Erase una vez una mente que se desenfoca en el último aliento…No, este no es el cuento.
Erase una vez un país que no era el pasado ni el futuro y que vivía en mundos paralelos…No, este no es el cuento.
Erase una vez una fábula japonesa que bebía de ritos ancestrales para sobrevivir al presente…No, este no es el cuento.
Erase una vez un asesino que quería tener el mayor club de fans del mundo…No, este no es el cuento.
Erase una vez una mujer que mira a su alrededor y siente que su cuerpo se multiplica en jovenes adolescentes impúdicas…No, este no es el cuento.
Erase una vez que el metal y la piedra hacen un pulso por resolver el enigma entre la vida y la muerte…No, este no es el cuento.
Erase una vez que la telepredicadora de la nueva religión del mal invita a morder en vez de dar besos…No, este no es el cuento.
Erase una vez una voz de ultratumba que quería sacudir la caspa mental…No, este no es el cuento.
Erase una vez…y no era, lo que parecía no fue…y lo que fue no lo habríamos imaginado nunca.
Hay espectáculos que no sabes si van en una dirección o en realidad lo que transitan es por el caos para encontrar un nuevo orden.
En el ecuador de La Trilogía del Infinito, Angélica Liddell nos pone de nuevo contra las cuerdas, contra el tempo, contra el discurso, contra lo políticamente correcto y cuando estamos al borde del abismo, se rie de y con nosotros como una niña perversa. Nada es casual, todo está pensado y premeditado para obligar a nuestros sentidos a caer en al abandono de lo que subyace entre las palabras y las imágenes. No hay nada mejor que salir de un teatro sin tener claro si se ha visto arte o disparate.
Adolfo Simón