Revista digital de Artes escénicas -Año 4-

TEATRO

Solitudes de Kulunka Teatro en el Centro de Arte Fernán Gómez

La compañia Kulunka Teatro presenta “Solitudes”, su segundo montaje después de “André y Dorine”. Una historia que, a través del humor, ahonda en la soledad y la incomunicación de los miembros de una familia. El mismo equipo creativo ha puesto en pie un nuevo trabajo de teatro de máscaras que, sin una sola palabra, resulta todo lo contrario a inexpresivo. Una obra imprescindible en la cartelera de Madrid. Un trabajo para público sensible que no busque el entretenimiento simple si no una historia que le emocione y le haga pensar. Poco a poco, la Compañía Kulunka está consiguiendo un espacio propio en la poética del teatro de lenguaje expresivo corporal y máscaras y lo están consiguiendo a base de tenacidad y profesionalidad. Sin duda, una obra que no va a decepcionar a nadie que acuda a verla.
Adolfo Simón

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“17 maneras simpáticas de acabar con el capitalismo” en Cuarta Pared

“17 maneras simpáticas de acabar con el capitalismo” es una propuesta de vuelta y media. Se trata de una historia de historias desmedidas y llevadas al extremo máximo y causando consecuencias inimaginables. Hablamos de capitalismo, de su consecuencia y de su rebelión. Esta fábula accede a los puntos más básicos cuando ponemos sobre la mesa la conciencia política, con la diferencia de que aquello que sucede rompe con el realismo del día a día. Con esta propuesta gamberra uno disfruta desde la butaca de la inaceptable situación política que corren en estos tiempo, una situación tan ridícula que esta obra se queda en un mero chiste.
El teatro lucha y crea un espacio reflexivo. En este caso la Cia Casa Real no deja títere con cabeza.
Patricia Jorge


Ultramarinos de Paco Zarzoso en Lagrada de Madrid

Ultramarinos anda a caballo entre la realidad y la ficción, ya que en el año 1954, una ballena disecada, en el interior de un camión, recorrió buena parte de la geografía del país, para ser exhibida en en el interior de una carpa. La cotidianidad en un anodino pueblo de montaña nos mostrará a unos personajes en una situación provisional y transitoria como metáfora de la vida lejos del mar, de nuestros orígenes, metáfora también de la búsqueda de la felicidad, todo eso a través de la preparación para mostrar un espectáculo de feria.
Cuando era niño, en mi pueblo había unas tiendas llamadas “Ultramarinos”, allí se encontraba de todo lo que hacía falta para vivir, eran lugares mágicos que albergaban en sus estanterías cosas sin tiempo. Esta obra de Paco Zarzoso me ha hecho recuperar aquel aroma, aquellos lugares y desde ahí, he viajado con sus palabras para disfrutar de la magia del misterio y de la escena como un lugar para evocar y soñar un mundo mejor.
Adolfo Simón


Free Admission de Úrsula Martínez en Naves Matadero

¿Cuál es el cabaret del siglo XXI?, evidentemente, ha de ser un espacio transgresor pero no necesariamente de luz y color, o si. Úrsula Martínez nos propone una pieza que de entrada parece amable porque, además, ella realiza una introducción personal para ubicar al público en su contexto familiar hispano-inglés. Ante nosotros, aparece una mujer de aspecto sobrio y agradable que nos saluda y nos plantea dudas. Y cuando se despliega el telón, nos introduce en un universo de pensamiento ácido y crítico con sus devaneos mentales; a veces nos hace gracia y otras nos congela la sonrisa en la boca. Mientras esto ocurre, ella va construyendo un muro ante nuestros ojos, como si de algo normal o anecdótico se tratáse…Ese muro es un espacio de debate entre nuestro mundo y otro posible. Al final, se desprende de la ropa y sale a la calle invitando a los que pasan a seguir su juego lúdico. ¿Qué ha pasado durante una hora?…Pues que nos han invitado a pensar, a estremecernos y a mirar a nuestro tiempo desde otra óptica, la mirada personal de Úrsula que no deja títere con cabeza.
Adolfo Simón


El hijo que quiero tener de El pont flotant en la Universidad Carlos III de Madrid

La Compañía El Pont Flotant está realizando, en sus últimas producciones, propuestas que van más allá de lo escénico, proponen un estudio sobre nuestro tiempo y los individuos protagonistas de esta época. En El hijo que quiero tener se preguntan sobre el sentido de trascender, como herencia biológica, cultural y existencial pero lo hacen desde un espacio lúdico y creativo. Además, en esta ocasión, realizaron un taller con personas de diferentes colectivos que ampliaban y enriquecían su propuesta. Hay una necesidad en los últimos tiempos de poner el foco sobre el ciudadanos de a pie, para conseguir que la sociedad se mire directamente en el espejo del teatro, otra experiencia así se ha llevado a cabo este fin de semana, cuyo título: Chamberileros, dejó espacio a los vecinos de este barrio para mostrar sus inquietudes en el escenario del Teatro Galileo.
Adolfo Simón

 


Peer Gynt de Ibsen en el Teatro Infanta Isabel

Peer Gynt es Juan Díaz, ya en la entrada nos encontramos con el actor, convertido en regidor que anima al publico y que más tarde transmutará en personaje cuando el escenario le acoja. Para montar esta obra es neceario un actor que esté en plenas facultades, que tenga inteligencia y fuerza escénica. Juan Díaz está en un gran momento de madurez y lo da todo para que el personaje exista y contagie al resto de la escena que, como coro dramático, le acompañan en ese periplo imaginario que creó el autor Henrik Ibsen.
Adolfo Simón


El sigilo en el Umbral de la Primavera

“El Sigilo” es una obra que podemos ver actualmente en el espacio El Umbral de la Primavera. En este caso dos actrices ponen el cuerpo y la voz a disposición de una problemática que actualmente sigue creciendo de manera desmedida. Aquellos secretos que nadie conoce, son los pactos unidos por el amor idílico hacia el otro, un amor no siempre bien correspondido. Entre ambas historias se van tejiendo los lazos de dos mujeres desgastadas, atrapadas por el tiempo, por las circunstancias y la figura del hombre. Dos mujeres que consiguen alzar la voz y la conciencia para dar sentido a todo aquello que se nos escapa a la razón. Aunque en este caso se trate de una pieza de teatro, la impotencia desde la butaca hace de puente a este siglo XXI, por ello es más que necesario que mujeres y hombres, sigan habitando espacios como este para que, por lo menos, durante un rato podamos creer que somos capaces de llenar el espacio con nuestra lucha.
Patricia Jorge