Revista digital de Artes escénicas -Año 8-

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DESDE EL LUGAR INESPERADO.

Cada edición del Festival Una mirada diferente ha tenido su correspondiente taller, en el cual profesionales de las artes escénicas compartían conocimientos con actores y actrices con y sin diversidad funcional. Este año el taller que se ofrecía era multidisciplinar, un taller de investigación para explorar qué y cómo contar utilizando las limitaciones como trampolín para el vuelo. José Luis Raymond trabajó cuerpo y espacio, Antonio Ruz el cuerpo, Sonia Megías el sonido y yo, lo narrativo. Laila Ripoll y Jose Padilla fueron los directores que se dejaron seducir por lo surgido durante la primera semana y, en la segunda semana, continuaron el proceso creativo que culminó en la presentación de la pieza que se vio el 1 de junio en Lunes con voz.
Durante estas dos semanas de taller, particularmente en la última, y en estos días de resaca, he pensado mucho en Momo, el personaje de Michael Ende. Momo, que sabe escuchar como nadie. Momo, que en el viejo anfiteatro lograba que con su sola presencia, su simple participación en el juego, los niños y las niñas jugaran mejor que nunca, no tuvieran tiempo de aburrirse. “Desde que Momo estaba allí, sabían jugar como nunca habían jugado.” Me gusta pensar que mi papel coordinando el taller fue intentar hacer lo que Momo: ofrecer la posibilidad de que todos, todas, jugaran como nunca habían jugado.
¿Qué pueden hacer 20 personas participantes, 4 artistas y 2 directores de escena jugando juntos? Arriesgarse. Probar con Antonio Ruz la duda en el cuerpo (y descubrir que solo se duda si se desea), entrar con Raymond en un espacio hecho de luz y oscuridad (y asombrarse de ambas), jugar con Sonia y el sonido (encontrando todo un mundo lleno de posibilidades), y a mi lado,jugar con los relatos y el espacio. Laila Ripoll y Jose Padilla lo metieron todo en su propia batidora, para ver qué salía. Lo que salió fueron exploraciones en el fértil territorio de lo imperfecto desde poéticas muy diferentes. Momentos de rara belleza y de belleza rara. Lo que salió fue pura alegría. Esa ave rara.
“Toda creación es una alegría” dice Compte-Sponville. No encuentro una manera mejor de expresar lo que viví durante las dos semanas de mayo que duró el taller. El lugar inesperado que apareció fue ese: la alegría de la creación. Por eso, más allá del resultado que el público vio el lunes, un resultado que soy incapaz de mirar con la debida distancia, yo recojo y guardo para mí la experiencia gozosa de momentos de creación compartida (¡desde el primer día!), belleza que sentía como algo que emanaba de los cuerpos y me tocaba, algo físico que ocupaba el espacio y me envolvía. Placer de estar viva exactamente donde estaba, compartiendo tiempo y espacio con 25 generosos artistas.
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Mano a mano, cuadro a cuadro en el Museo del Prado para celebrar el Día Internacional de los Museos

No hay mejor manera para celebrar el Día Internacional de los Museos que a través de una propuesta escénica. Hace ahora un año, se estrenó en el CDN la obra Mano a mano, un espectáculo teatral en el que dos intérpretes dialogaban a través de palabras y lenguaje de signos. Desde entonces han recorrido muchos escenarios y hoy han incluido algunos cuadros de la colección del Museo del Prado para participar en el marco Las colecciones crean Conexiones. Sigue funcionando el trabajo porque los juegos y cuentos permiten dar cabida a los lienzos elegidos. Hay mucha química entre Magda Labarga y Christian Gordo, sigue fresca su poética y atrapa a los espectadores gracias a la dirección de Eugenia Manzanera. Tras la función hubo un breve encuentro con el público.
Adolfo Simón

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De cuentos y viajes

Por suerte para los niños de hoy que serán el público del mañana, a los gestores de actividades para público familiar se les ocurren ingeniosas ideas. En la Biblioteca José Hierro de Usera y gracias a la propuesta de Kubik Fabrik se ha podido visitar la Biblioteca de Cuerdas y Nudos de José Antonio Portillo. Una experiencia interactiva en la que los niños y adultos viajamos con la imaginación a través de múltiples objetos recopilados durante años por participantes de talleres que han indagado sobre la memoria y la comunicación. Seguro que los niños-as que asistieron a este viaje no lo olvidarán nunca. Y en el Museo de Arte Contemporáneo 2 de Mayo de Móstoles que celebra su quinto aniversario, para acercar al público familiar la exposición Sin motivo aparente, se han solicitado las habilidades de narración y plástica de Magda Labarga que ha creado un viaje a través de las obras, proponiendo a los pequeños de la casa una mirada diferente sobre el arte, al igual que en la anterior exposición, en esta, los asistentes, mirarán el mundo del mañana con otros ojos.
Adolfo Simón

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Exposición en clave de cuentacuentos en el CA2M

CUENTOS SIN MOTIVO APARENTE – VISITAS PARA FAMILIAS A LA EXPOSICIÓN
SáBADO 21 SEP Y 28 SEP. 17:00 — 18:00 h.
Dirigido a personas de 6 a 100 años. Los niños deberán ir acompañados de adultos
Inscripción gratuita en actividades.ca2m@madrid.org o en 912 760 227
Este verano las familias tienen la oportunidad de acercarse a la exposición Sin motivo aparente de una forma inesperada. Rompiendo con la idea de que las visitas son aburridas y las obras incomprensibles para todos los públicos, hemos invitado a la narradora Magda Labarga a que haga un recorrido a través del relato. Contará las historias que están ocultas en las obras de los artistas y dará la voz a los participantes para que, a su manera, cuenten lo que ven o se imaginan.
Más info en: http://www.ca2m.org/es/familias/cuentos-sin-motivo-aparente

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Juanjo Llorens nos habla sobre su trabajo como iluminador teatral

llorens¿Cómo surge el proyecto que se has estrenado en Mérida como iluminador?…
Tengo una gran vinculación con las compañías de Teatro Extremeño como Suripanta, Triclinium o Al Suroeste teatro desde hace muchos años, si a esto le añadimos la colaboración habitual con Esteve Ferrer y que esta es la producción extremeña del Festival pues así llegamos a Las Tesmoforias.

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¿Tiene mayores complicaciones iluminar el Teatro de Mérida que un espacio convencional?…
El teatro Romano de Mérida es un espacio único, cuando llegas allí debes de olvidarte de todo y centrarte en la magia y grandiosidad que transmite el espacio.
Técnicamente tiene las limitaciones de un espacio protegido donde no puedes poner ninguna infraestructura que esconda el monumento y adaptarte a ello. El monumento está muy presente y es maravilloso poder utilizarlo y mostrarlo ya que intentar esconderlo es imposible, tenemos que transportarlo a lo que nos sugiere en cada momento nuestra escena.

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¿Qué balance haces de tu trayectoria como iluminador?…
Estoy mu contento con ella, tengo la gran suerte de haber podido aprender y colaborar desde jovencito de los grandes maestros en dirección, escenografía, vestuario e iluminación, aprender de ellos, además al trabajar varias disciplinas de las artes escénicas y arquitectónicas con la luz pudiendo mezclar técnicas distintas, creo que enriquece mis trabajos mis trabajos.

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¿Cuáles han sido los proyectos para los que has realizado un diseño de iluminación en el último año?…
En Teatro he estrenado “Dispara, Agafa Tresor, repeteix” producción del Teatro Lliure dirigida por Josep Maria Mestres, “Deseo” Con Miguel de Arco, “Ay Carmela” dirección de Pepe Bornás, “Todos Mienten” dirección de Jaume Policarpo , “Ni para tí ni para mí” con dirección de Juan Luis Iborra ,”Mano a mano” con Magda Labarga.
En danza “Tatoo” para la compañía Otra Danza. Un espectáculo maravilloso de Títeres para adultos “Ovidia coure en transit” para la compañía La Socciette de la Moufete. En Música estrené “Sinfonity” la primera orquesta sinfónica de guitarras eléctricas dirigidas por Pablo Salinas. El estreno mundial de la Opera contemporánea “Mi diva sin mi” compuesta e interpretada por Pilar Jurado con libreto y dirección de Eloy Arenas. Bueno como ves no está siendo un mal año desarrollando desde trabajos de gran formato y muchos medios ha trabajos de muy pequeño formato donde prima la poética de la luz por encima de la técnica.

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¿Cuando te llega la propuesta de un proyecto te dejan margen de creación o te piden lo que necesitan?…
En mi caso si que me dejan margen de creación. Es una creación de equipo donde el director tiene muy claro que es lo que nos quiere pedir a cada colaborador y a partir de esa idea nos da margen para proponer y desarrollar esa idea

¿A partir de qué creas los diseños de iluminación?…
Es algo muy personal siempre surge una primera imagen cuando lees el texto, o te proponen un espacio que iluminar, de ahí llega la primera propuesta del director y tras ellas la escenografía y a partir de ahí tienes que combinar la parte técnica con la poética de la luz para transmitir las emociones que te pide la escena, pero siempre te viene una imagen a la cabeza de la que partir.

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¿Qué iluminadores tienes como referencias?¿Por qué?…
Mi gran referencia a nivel de iluminador fue Carlos Citrinoswki, ya que mi aventura profesional la empecé con él y con Adolfo Marsillach en la dirección técnica de la CNTC, y lo que mas me atraía de su trabajo era la manera que tenía de hacer del todo (escenografía, iluminación, vestuarío) un único espacio haciendo que pareciera fácil.
Mi otra gran referencia, maestro y amigo es Juan Gómez Cornejo por su limpieza y belleza de todos los cuadros que nos hace sentir además de su gran conocimiento de la tecnica.

¿Hay una carencia de formación a nivel iluminación en la profesión teatral?…
Por suerte ya empiezan a existir escuelas donde poner estudiar la parte técnica de este oficio, ya que la parte creativa e intuitiva es algo muy personal de cada iluminador.

¿Cuál ha sido tu formación en esta materia?…
Yo iba compaginado mis estudios con los grupos de teatro de mi instituto y de mi ciudad, de ahí comencé a trabajar en empresas de iluminación; así que he sido bastante autodidacta.

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¿Qué iluminación has visto últimamente que te haya interesado?…
“Vida y muerte de Maria Abramovic” en el Teatro Real, la plástica de Bob Wilson no hay que perdérsela nunca.

¿Están bien dotadas técnicamente las salas actualmente?…
Las salas o teatros de este país están cada vez mejor dotadas, aunque el problema que existe actualmente es el matenimiendo de los teatros. Hay material e infraestructura pero si se estropea o funde alguna lámpara no se repara por que no hay dinero para comprar fungibles. Realmente el problema es que se utilizan espacios que no están preparados para hacer teatro y entonces no tienen ninguna infraestructura para ello.

¿Se nota la crisis actual en la demanda de iluminación?…
Por supuesto. La gente lo está pasando muy mal y tiene que elegir sus prioridades, esto ha hecho a compañías, productoras y profesionales tener que ajustarnos y reinventarnos a esta nueva situación con espectáculos de menos presupuestos con menos actores y de pequeño formato. Las salas alternativas se han multiplicado para dar una salida a la profesión.

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¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempo de crisis?…
Tenemos que adaptarnos a la nueva situación y no tener mas o menos material no puede frenar nuestra creatividad y nuestras ganas de seguir contando cosas.

¿Qué proyectos tienes entre manos?…
A corto plazo estreno “Por los ojos de Raquel Meller”, dirigido por Hugo Pérez, “Los hijos de Kennedy” dirigido por Josep Maria Pou y el nuevo estreno de Kamikaze: “El Misántropo” dirigido por Miguel del Arco.


3 proyectos, 3 encargos. Apuntes e impresiones.

magdaMi trabajo es mi manera de conocer el mundo, de pensarlo. Cada proyecto, tanto si se trata de un encargo como de un proyecto personal –he descubierto que eso no importa- se convierte en una herramienta, un instrumento para acercarme a algo que desconozco. No suelo tener esto presente cuando empiezo, imagino que no me serviría de nada, más bien me bloquearía. Comienzo a tientas y a tientas avanzo, fiándome de vagas intuiciones. Un día me sorprendo, sucede el descubrimiento y entonces me doy cuenta, comienzo a comprender algunas cosas. Así es, más o menos, como sucede. Aunque a estas alturas una sabe que por deformación profesional es fácil que se cuele algo de fábula en estas reflexiones. En cualquier caso, tanto si estos apuntes e impresiones son mis fabulaciones como si son otra cosa, me sirven para consignar fragmentos de lo pensado y aprendido con los tres apasionantes encargos que he realizado esta temporada: El lector de Romeo y Julieta, Mano a mano y Cuentos sin motivo aparente.

Los tres trabajos están ligados a tres espacios muy diferentes: el salón de una casa para El lector de Romeo y Julieta, un teatro para Mano a mano y un museo para Cuentos sin motivo aparente. Los lugares hablan, invitan a jugar de diferente manera, proponen relaciones. La casa impuso cercanía, intimidad, la experiencia del voyeur. El teatro, que asumió su condición de espacio de comunicación, sirvió para contar problemas de comunicación. El museo propuso un recorrido, una invitación a jugar con la distancia y el punto de vista. Los espacios dieron sentido y forma.

Uno. El lector de Romeo y Julieta
José Luis Sáiz me invita a revisar la obra de Shakespeare desde un personaje implicado en la tragedia: Fray Lorenzo. Entre los dos elaboramos la dramaturgia. El salón de su casa se convierte en “Sexto derecha”, un lugar de representación. En un primer momento, lo evidente (y divertido) es que un amigo me invita a jugar a su casa. Luego, la casa es lugar de trabajo, y José Luis, el actor generoso y arriesgado con el que me acerco por primera vez como directora a ese autor prodigioso e inagotable que es William Shakespeare. En el proceso, preguntas, descubrimientos, placer.
Seguir a Fray Lorenzo en Romeo y Julieta significa seguir a un hombre bueno que comete errores. Un insensato con buenas intenciones y sin fuerzas. Los grandes personajes de Shakespeare urden tramas, actúan y se observan actuar, reflexionan sobre lo que hacen. Fray Lorenzo urde una trama, una red en la que quiere atrapar a Montescos, Capuletos, a Verona. Pero es un mal dramaturgo, su propia red le atrapa, le falta grandeza para darse cuenta y actuar en consecuencia. Nuestro Lector percibe todo esto y decide poner a prueba al personaje, jugar con él, sin saber que, al hacerlo, está él mismo cayendo en otra red. La lectura de la obra se convertirá para el Lector en una toma de conciencia. ¿Quién es este Lector? ¿Qué hacemos para hablar acerca de lo que no podemos hablar? Harold Bloom dice en su Shakespeare. La invención de lo humano que las obras le leen mejor de lo que él las lee. Eso es lo que sucede en El lector de Romeo y Julieta.

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Dos. Mano a mano.
Otro amigo me invita a jugar. Miguel Cuerdo me propone hacer un espectáculo de narración oral y lengua de signos junto a un artista sordo. No se trata de contar y traducir, me dice, “me gustaría que hicieras otra cosa”. Acepto. Tengo una sensación de lo que quiero, pero –y esto es curioso para alguien que se dedica precisamente a comunicar, a contar- me cuesta trabajo expresarlo con claridad. Menos mal que llamo a Eugenia Manzanera para dirigir. Su visión es esencial, su talento para la comedia, impresionante. Antes de comenzar los ensayos leo “Veo una voz” de Oliver Sacks. Gracias a él me doy cuenta de lo poco que sé. Inés Enciso, una de las productoras, me dice que no solemos definirnos por nuestras carencias, por lo que no sabemos hacer, sino por nuestras potencialidades, por lo que sí sabemos. Esa reflexión se convierte en un eje del trabajo. En el espectáculo, mis carencias y las de Christian Gordo, el artista sordo con el que trabajo, están al mismo nivel, jugamos con ellas. No hay drama. Hay una tarea que llevar a cabo juntos y hay problemas que resolver. La belleza y la alegría surgen de lo que cada uno sabe hacer mejor y de las dificultades superadas. El espectáculo cobra forma. La esquemática selección de textos se ha convertido en otra cosa gracias a la hermosura de los gestos de Christian, la impresionante capacidad de Eugenia para el humor, las luces de Juanjo Llorens que convierten el espacio en algo parecido a una pista de circo transformando lo que hacemos en una proeza, un juego de equilibrios en el alambre de la comunicación. Todo encaja. Contamos cuentos, contamos lo complicado que resulta entendernos y lo divertido y enriquecedor que resulta intentarlo. Contamos el maravilloso poder liberador de la risa y el juego.

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Tres. Cuentos sin motivo aparente.
El CA2M me propone contar cuentos en la exposición Sin motivo aparente. Una exposición sin concesiones. A primera vista, obras herméticas, ásperas. Yo debo tender un puente sin traicionarlas. Jugar con ellas sin imponer mi juego como el único posible. Tengo que mostrar un camino entre muchos, una manera entre otras de jugar, leer, entender, interpretar. Cada obra puede ser tanto la respuesta a una pregunta no formulada como una pregunta sin respuesta.
Escojo seis que me atraen por su hermetismo, o porque sí, o por su humor y su poesía. En algunos casos su poder de seducción me resulta inexplicable. Pero lo cierto es que en todas ellas descubro un juego escondido. El recorrido que propongo implica un uso del espacio diferente en cada una. También una distancia distinta y un uso de los sentidos diferente. Me doy cuenta de que lo que hago es imaginar para que otros imaginen. Supongo que el arte es, a ratos, simplemente eso. Si ahora tuviera que ponerle título seguramente no sería el mismo. Utilizaría un verbo, no un sustantivo, Contar sin motivo aparente, o incluso Jugar sin motivo aparente. Respondería mucho mejor a lo que siento en la visita cuando cuento lo que las cosas me cuentan, cuando juego con ellas.

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De un tiempo a esta parte soy muy consciente de lo que el arte tiene de juego. Los tres proyectos son tres juegos. Artefactos para indagar, para conocer. En un folleto leo una cita de Jung, “la mente creativa juega con el objeto que ama”. Dejarse enamorar por un objeto, una idea, una emoción, o hasta por una vaga sensación, y luego jugar. Es eso y ya está.
magda-4Magda Labarga


El lector de Romeo & Julieta en Sexto Derecha

Últimamente estoy teniendo mucha suerte, o elijo mejor aquello que voy a ver en la cartelera de Madrid o el nivel de las propuestas, a pesar de la tan traída crisis, ha crecido considerablemente. Donde más estoy disfrutando es en los espacios pequeños, en esos en los que el contacto del público con la propuesta escénica solo está separa por el leve aliento de los actores. Me faltaba conocer el espacio Sexto Derecha que ha puesto en marcha José Luis Sáiz. Allí, en el propio salón de su casa; como siempre fue tradición al leer el primer texto de tantos grandes autores frente a los actores que les darán vida, ahí se ha vuelto a repetir el rito, en este caso no es la lectura de una nueva obra y tampoco es con atril, lo que vemos en El lector de Romeo & Julieta es la recreación de los acontecimientos que precedieron y causaron la tragedia de los personajes Shakesperianos. Ante nuestros ojos, sin más artificio que el propio mobiliario e iluminación de la sala, aparecen todos los personajes que participaron en aquellos hechos. Y a todos ellos da vida el actor, con suma delicadeza, transitando de uno a otro con tan solo cambiar un gesto de sus manos. Esta pieza deliciosa nos sitúa ante ese momento del juego que el niño hace ante el espejo del armario, subido a los tacones de mamá…un viaje esencial al arte del teatro que ha mirado y tallado con precisión, desde fuera, Magda Labarga.
Adolfo Simón

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Mano a mano de Magda Labarga en el ciclo Una mirada diferente en el CDN

¿Quién no se ha sentido patito feo alguna vez?…¿Quién no ha encontrado alguna vez las palabras apropiadas para expresar lo que siente?…¿Quién no se ha perdido en el silencio alguna vez y no ha podido decir lo que piensa?…Todos, sin duda hemos sido patitos feos, torpes con las palabras y confusos con los gestos. El ciclo Una mirada diferente en el CDN apuesta por mostrar experiencias escénicas que rompan las barreras entre los que se siente cisnes y los que nos sentimos patitos feos ante sus comentarios. Y la propuesta realizada entre Magda Labarga y Chistian Gordo es la prueba más exacta de que las barreras existen porque las creamos nosotros con nuestros miedos ante la mirada y el comentario del otro. En el fondo y en la forma no somos tan distintos, bastaría con encontrar un espacio común, un lugar donde las palabras y los gestos no sean un obstáculo si no un idioma, un mismo país común. Contar un cuento parece muy sencillo pero lo importante no es lo que se cuenta si no lo que se despierta en la imaginación de quién lo escucha. En Mano a mano nos cuentan cuatro historias con palabras, lenguaje de signos y con un idioma nuevo que nos sintoniza a todos, para no sentirnos diferentes e inferiores, para poder ser patoscisnes.
Adolfo Simón

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Un lugar para vivir de Magda Labarga en Kubik Fabrik

El teatro es un lugar para soñar, un lugar para vivir…La ciudad es un lugar donde hay mucho ruído pero a veces, podemos pararnos a escuchar, a ver las fachadas de los edificios, las formas de las nubes. Desde el teleférico de Moncloa, Madrid parece el desván de un bar donde se acumulan botellas y cajas de cartón…Este podría haber sido el punto de partida de la creación de Magda Labarga pero ella ha preferido acompañarse en este viaje de los niños de una residencia infantil, con ellos ha pensado qué podría ser una ciudad y han vagado por las calles buscando restos que pudieran dar forma a esa urbe soñada para vivir. Por tanto, este trabajo escénico tiene dos razones importantes, una el trabajo inspirador de esos niños y otra el intento de que las historias se trencen con materiales encontrados en la calle. Todo ello, va conformando, poco a poco un paisaje que se acerca a la instalación museística. Al final, los niños que asisten a cada función, pueden terminar de dibujar y diseñar ese espacio anhelado para vivir, esa ciudad en el teatro.
Adolfo Simón

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Magda Labarga nos comenta la “vida teatral” en la ciudad de Bogotá.

Bogotá, 6 de julio de 2012.- Llegué a esta ciudad situada a 2.600 metros de altura el 25 del mes pasado. Para trabajar. Estaré aquí un tiempo. Llevo ya once días. Se supone que el cuerpo tarda en aclimatarse un día por cada hora de vuelo y fueron once, así que ya debo estar aclimatada. He comenzado a trabajar ya. Ensayo “Selva” de Ulpiano Ruiz-Rivas, una especie de fantasmagoría con “El libro de la selva” de Kipling de fondo. Un trabajo para adultos (se hace necesaria la precisión si menciono “El libro de la selva”), interesante y arriesgado. Eso creo, al menos. Hemos comenzado a ensayar en La Casa del Teatro, una antigua sinagoga (eso me fascina) que Fanny Mickey compró para convertirla en espacio de investigación y exhibición. Trabajando aquí he conocido el impresionante legado de esta mujer de teatro. Tres teatros, una Fundación y un Festival. Nada más y nada menos. Los teatros: El Teatro Nacional la Castellana, el Teatro Fanny Mickey y La Casa del Teatro Nacional (donde estoy ensayando). La Fundación Teatro Nacional que creó en 1981 dirige los tres teatros y tiene proyecto pedagógico. Y el Festival es el Iberoamericano de Bogotá, un gran evento, bienal, que agita y estimula la vida cultural de la ciudad. Si quieren saber más cosas entren en la página web de la Fundación http://www.teatronacional.com.co

En estos once días he ido dos veces al teatro. La primera me permitió conocer otro curioso espacio, Casa Esamble, una especie de multisalas de teatro, también con proyecto pedagógico, que dirige Alejandra Borrero.

Casa Esamble. Imagen de la web www.casaensamble.com

Casa Esamble se aloja en una casa construida en 1958 y apodada “La Casa del Millón” (1600 metros de construcción explican el apodo), un edifico emblemático con influencias de Le Corbusier, reformado en 2008 para convertirse en un espacio dedicado a las artes escénicas: cuatro salas de diferentes tamaños y aforos con programación estable. Allí vi un espectáculo de humor “No te escupo a la cara (Porque la vida lo hará mejor que yo)” dirigida por Carolina Mejía y Mario Escobar, que con el clown como “música de fondo” pone en escena monólogos en torno al despecho. Una obra para reír que conecta de manera inmediata con el público. Me cautivaron tres números. Me gustaría saber el nombre de las tres actrices y el actor que los protagonizan para poder contaros las cosas con nombre y apellidos, como debe ser. Estaban maravillosos. Pero no lo sé y el programa de mano tiene sólo una lista de nombres. Si los averiguo, cuento más cosas otro día.

 

Ayer, jueves 5, ví en La Casa del Teatro el preestreno de “Las 7 vidas del gato” del grupo La Gata Cirko. Una propuesta de nuevo circo y cabaret, de estética vintage. Ligereza y humor, algunos números muy seductores, una primera parte más flojita que la segunda. Un trabajo muy interesante.

 

He disfrutado mucho viendo los diferentes tipos de público asistente: la clase media más o menos acomodada, de treinta en adelante, que ví en Casa Ensamble, por un lado. Y por otro, el público “de la profesión” y gente de circo, mucho veinteañero, que asistió al preestreno de “Las 7 vidas del gato”. Me han encantado los espacios. Los lugares y la gente que los habita o transita atrapan mi atención. Quizá es que mi mirada, en un lugar nuevo, extraño, se dirige a otros lados. Los gestos más cotidianos se me presentan con cara de novedad. Sabores desconocidos, nombres distintos para las cosas… Será por eso que mi curiosidad ahora está sobre todo atenta al latido de la ciudad. Me muevo a pie entre el barrio de Galerías, donde vivo, y el barrio de La Soledad, donde están los dos teatros. Un día veo un arcoiris gordito que se tiende entre dos edificios de una misma calle, otro escucho a un padre regañando a su hija “¡Clara Fernanda, hágame caso!”. Voy aprendiendo Bogotá. Trato de entender este sitio donde estoy, de orientarme en esta ciudad de aceras destartaladas, cuyas vías, las calles y las carreras, están numeradas (no tienen nombre). Esta ciudad cuyo espacio organiza la montaña de la que se desploma como en cascada. Casas y más casas, ciudad y más ciudad hasta donde la vista alcanza.

Magda Labarga