Revista digital de Artes escénicas -Año 4-

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‘El holandés errante’ en el Teatro Real

Àlex Ollé nos propone una buena revisión a esta pequeña joya de Wagner modificando la textura escenográfica y mostrándonos su propio concepto de lo infinito, lo trascendente y su mirada metafísica sobre la muerte. Con una impactante escenografía se nos adentra en ese mundo de Wagner intentando recrear una nueva visión del romanticismo.

La dirección musical de Pablo Heras-Casado hace resaltar los momentos del coro, tanto femenino como masculino, y más dispersa en lo que se refiere a los solistas.

Ahora que poseemos tanta tecnología para hacer mutar un mar tenebroso en una playa en un segundo, para convertir una gran proa de un navío en un cementerio naval, para hacer aparecer a los espíritus trepando por las paredes sin cuerda ni arnés…ahora que podemos escarbar infinitamente en eso que nos quería contar Wagner sobre la escoria humana que aún sigue siendo capaz de vender a personas por dinero o vendernos nosotros mismos, ahora, merece la pena ver esta propuesta impecable  que nos acercará un poco más a su autor.

Luis Mª García Grande

 


Quique y Yeray Bazo…”Nada que perder” en Cuarta Pared

bazo-1¿Cómo fueron vuestros inicios en el teatro?

Fue nuestro tío, el director de escena Eduardo Bazo, quién nos inoculó el virus

del teatro. Fue él quien nos puso en contacto con el teatro desde niños, cuando

íbamos a ver los montajes que hacía para compañías canarias como para la

emblemática Delirium Teatro. Sin embargo, no se nos había pasado por la

cabeza la idea de dedicarnos profesionalmente a la escritura dramática hasta

que, nuestro propio tío, nos animó a escribir la dramaturgia para una nueva

puesta en escena de la ópera infantil Brundibar. Se trataba de un proyecto que

estaba llevando para el Teatro Real, el Coro de la Escolanía del Orfeón

Pamplonés, ABAO y Ópera de Cámara de Madrid. Nos lanzamos de cabeza

con esa imprudencia que sólo puede dar la ignorancia. Escribimos, nos

equivocamos, volvimos a escribir… y quedamos enganchados. Decidimos que

queríamos formarnos y volver a visitar las tablas. Así comenzó este camino de

aprendizaje en el que seguimos.

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¿Cómo surgió vuestra participación en Nada que perder?

Todo empezó en los Laboratorios de escritura dramática que convoca Espacio

de Teatro Contemporáneo (ETC) de la Cuarta Pared. Allí formamos parte de un

proceso de investigación y escritura en el que conocimos a Juanma Romero y

a Javier G. Yagüe (co-autores de Nada que perder). Fue una experiencia de

aprendizaje compartida y de trabajo en equipo que sentó las bases para que,

posteriormente, Javier nos reuniese de nuevo para escribir la nueva producción

de la Compañía Cuarta Pared.

Habladnos del proceso de escritura…

Desde el principio Javier tenía claro que quería apostar por un proceso largo y

reflexivo, donde tuviésemos libertad para investigar todas las posibilidades de

la trama, los personajes, el estilo… ¡De hecho la escritura llevó más de año y

medio! Cada semana nos reuníamos para comentar los materiales escritos,

aportar nuevos elementos, replantear puntos de vista. El tramo final de la

escritura se hizo con los actores, haciendo crecer las escenas e incorporando

los hallazgos que Marina Herranz, Pedro Ángel Roca y Javier Pérez-Acebrón

encontraban en sus improvisaciones.

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¿De qué referentes estéticos o temáticos os habéis nutrido para este proyecto?

Nada que perder es una obra muy heterogénea en cuanto a sus referentes.

Formalmente parte del requisito de que todas las escenas debían de

construirse a partir de la fórmula del interrogatorio. Esto nos llevó a tomar como

punto de partida el género del thriller y la serie negra; en este sentido los

referentes iban desde la narrativa (Connolly, Pelecanos, Price, Markaris,

Simenon, etc.), series de televisión (The Wire, Better Call Saul, The Closer…

pero también otros referentes como The Good Wife, Breaking Bad o, aunque

parezca extraño, The Walking Dead) y, por supuesto, teatro (Paradivino,

Corman y Rebeldías posibles, producción anterior de la Cia. Cuarta Pared, que

nos ayudó a entender el paso siguiente que teníamos que dar). A nivel

temático, el referente fundamental era el periódico. Partimos de una

recolección de artículos periodísticos que Javier había rescatado desde 2006

hasta la actualidad. De estos artículos seleccionamos las noticias que más nos

impactaban y las usamos como trampolín para decidir la trama. Más allá de los

artículos, resultaron cruciales las cartas al director. Ese otro material nos ayudó

a dar voz a el tercero, personaje que participa en las escenas como una suerte

de conciencia que se hace y hace preguntas continuamente.

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¿Cómo surgen las ideas y los proyectos en los que os embarcáis? ¿Qué os

anima a participar en ellos?

Nosotros tenemos la suerte de ser dos que escriben juntos. Eso hace que se

pongan más temas sobre la mesa. Las ideas surgen de cosas que leemos, que

vemos, que suceden y nos remueven de alguna manera. A veces es por

curiosidad: encontramos un tema que nos “pica”, nos ponemos a leer y

documentarnos hasta que nos decidimos a escribir sobre él. Otras veces es

como una forma de reacción a algo que nos afecta; una manera que tenemos

de “negociar” con la realidad en que vivimos.

¿Cuál ha sido vuestra evolución como autores?

Nosotros empezamos en esto de escribir teatro de una forma muy intuitiva, un

poco “callejera”. Luego tuvimos la enorme suerte de conocer a quien se ha

convertido en nuestro maestro, José Sanchis Sinisterra, que nos invitó a

participar en ese maravilloso proyecto que es el Nuevo Teatro Fronterizo.

Gracias a José, y acompañados por un nutrido grupo de escritores, iniciamos

un proceso de aprendizaje en el NTF: haciendo talleres, escribiendo y leyendo

mucho teatro. La otra pata clave en nuestra formación y evolución ha sido la

Sala Cuarta Pared, que nos seleccionó para participar en dos ediciones de sus

laboratorios de escritura en ETC. De hecho, nos gusta decir que la Cuarta

Pared ha sido nuestra “mili”. Sus procesos de investigación tienen un alto nivel

de exigencia y su apuesta por la innovación y el riesgo, nos han hecho dar un

paso más en nuestra escritura.

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¿Creéis que se puede aprender a escribir teatro?

Cuando uno se sienta a escribir teatro sin tener formación, te das cuenta de

que es un género complejo con unas reglas propias. Eso quiere decir que hay

una técnica que puedes aprender. Hay algo que privilegia al escritor de teatro y

es que tiene la oportunidad de aprender de los mejores autores de su país.

Dramaturgos como Juan Mayorga, Alfredo Sanzol, Alberto Conejero, José

Sanchis Sinisterra, María Velasco, y muchos otros, dan talleres que se

convierten en verdaderos revulsivos para los autores que asistimos.

¿Tenéis un método para escribir?

Antes de escribir una sola letra dedicamos mucho tiempo a hablar sobre lo que

queremos escribir; primero en nuestra oficina hasta que nos bloqueamos; y

después dando un paseo por lo que llamamos “la otra oficina”: la calle. Este

proceso nos suele llevar mucho tiempo. Luego nos enfrentamos a la página en

blanco con una sola regla: si algo de lo escrito no convence a uno de los dos,

va fuera (previa deliberación, claro; a veces hay que vender cara la derrota).

¿Hay que esperar a que un texto se haya estrenado para publicarlo?

¡Por supuesto que no! Como defiende el dramaturgo César López Llera “el

teatro también se lee”. Es cierto que el teatro es un género literario pensado

para terminar de completarse sobre las tablas. Pero también puede, y se debe,

disfrutar como lectura, sin importar que haya sido estrenada o no. De lo

contrario, numerosas obras valiosísimas quedarían en el olvido sólo porque no

tuvieron la difícil suerte de ser estrenadas.

¿Por qué escribís teatro?

La respuesta a esa pregunta tiene bastante que ver con el motor de Nada que

perder. Al igual que le ocurre al personaje de el tercero en la obra, nosotros

escribimos porque no sabemos… y queremos saber, o al menos intentarlo.

Para nosotros la escritura teatral es la forma que tenemos de hacernos

preguntas que nos inquietan.

¿Se puede vivir hoy de escribir teatro?

En nuestro caso no. Pero podemos decir que tenemos la suerte de que nos

ganamos la vida escribiendo. Eso es gracias a que trabajamos como creativos

y guionistas en el mundo de la publicidad y los eventos. También es una

escritura muy exigente, con sus propias reglas, unos plazos frenéticos y un

condicionante fundamental: supeditarse a la tiranía del cliente. Pero, a cambio,

es un oficio del que nunca te aburres, muy cambiante, en el que siempre estás

buscando formas de reinventarte y hacer cosas nuevas. No en vano, tiene una

regla de oro: “eres tan bueno como tu último trabajo”.

¿Habéis realizado otras tareas en teatro además de la escritura?

Respetamos demasiado el oficio de dirección o interpretación como para

intentar inmiscuirnos en él.

¿Cómo veis la situación teatral en estos momentos?

Vivimos un momento muy interesante. Contamos con una de las generaciones

más preparadas y activas del teatro español. Autores, directores y actores se

unen en proyectos creativos de lo más variopinto e innovador. Las salas del off

se han convertido en espacios donde han podido mostrar sus obras, donde las

han testado y reevaluado. Esto ha generado mucho conocimiento en los

equipos y ha permitido que no pocos de ellos se asomen a los grandes teatros

de nuestro país. Es cierto, que esto se ha hecho gracias a un gran voluntarismo

que no siempre ha ayudado al resultado artístico. Sin embargo, ahora

empezamos a ver un esfuerzo por profesionalizar la actividad, apostando por

establecer unas condiciones dignas de trabajo. Avanzar por este camino

enriquecerá enormemente nuestro panorama teatral.

¿Es diferente en Canarias?

En Canarias vivimos un gran momento, algo que queda claro si pensamos en

las trayectorias que tienen en marcha dramaturgos como Antonio Tabares o

José Padilla. Pero, además, es una Comunidad que está haciendo un trabajo

muy importante para formar a sus autores gracias al impulso de compañías

como 2RC Teatro, que han creado Canarias escribe teatro, una iniciativa con

actividades de formación (han hecho talleres con autores de la talla como

Antonio Tabares, Borja Ortiz de Gondra, José Ramón Fernández o Sergi

Belbel), y les da la oportunidad de testar los trabajos surgidos en esos talleres

ante un público y nada menos que en una sala del prestigioso Teatro Cuyás.

De este trabajo está resultando la creación de un grupo de autores que ya

están cosechando éxitos.

¿Qué montaje que hayáis visto últimamente os ha interesado? ¿Por qué?

(Q) Rinconete y Cortadillo de Alberto Conejero, dirigido por Salva Bolta. Un

hermoso homenaje a la palabra de Cervantes y a la habilidad que tuvo para

retratar a este país. Conejero convoca a los dos pícaros lendrosos, ya

maduros, para congelarnos la sonrisa en la cara al hacer que nos demos

cuenta de que las miserias de las que nos reímos siguen siendo las mismas

desde hace siglos.

(Y) Muñeca de porcelana de David Mamet, dirigido por Juan Carlos Rubio. He

de reconocer que el texto me decepcionó un poco. Aunque da igual, porque

sale de José Sacristán.

¿Alguna sugerencia para seguir creando y haciendo teatro en tiempos de

crisis?

Pensar lo que pensara Negrín, aunque a él no le sirviera de mucho: “resistir es

vencer”.

¿Proyectos?

Ahora estamos embarcados en dos proyectos que nos tienen muy ilusionados.

El primero lo estamos llevando a cabo con nuestros compañeros de

Nuevenovenos (www.nuevenovenos.com), un colectivo de creadores del

mundo de las artes escénicas y el audiovisual del que formamos parte. Se

llama Contexto Teatral y es un portal sobre nuevas dramaturgias que vamos a

lanzar esta primavera. Se trata de una herramienta on line con la que

queremos dar a conocer la obra y los autores que conforman el rico panorama

actual de la dramaturgia española (y que poco a poco también abriremos al

panorama internacional). El otro proyecto es el montaje de nuestra obra Tres

días sin Charlie, un texto que fue reconocido con la Mención de Honor en la

última edición del Premio Lope de Vega. Es una obra que recorre los tres días

que duraron los atentados al Charlie Hebdo, narrados desde un prisma muy

particular: el de los comentarios y las reacciones que esos ataques provocaron

en la ciudadanía, expresados conforme sucedían, a través de Internet y las

Redes Sociales.


“La flauta mágica” de Mozart en el Teatro Real

“Los rayos de sol cazan a la noche, desbaratando los poderes de los impostores”, así termina la ópera más misteriosa de Mozart, estrenada el 30 de septiembre de 1791 en Viena, tan sólo unos meses antes de su muerte. El carácter dual de la obra, en la que Beethoven veía la cima que reunía todas las formas del canto, desde la fuga al lied –no en vano concilia la música culta con el singspiel, la comedia y el drama–, encierra un mensaje que resume todos los ideales de la Ilustración. Ópera sobre el amor común y el amor sublime, cuento maravilloso, comedia popular, fábula filosófica, confrontación entre el Bien y el Mal encarnados por la luz y las tinieblas…el mosaico que crea el músico de Salzburgo encaja piezas tan dispares con genial maestría. La insólita puesta en escena del director australiano Barrie Kosky supone un intento de volver a codificar la obra con el lenguaje de los inicios del cine, en un homenaje a Buster Keaton y su generación. Kosky devuelve a La flauta mágica su carácter de espectáculo popular, divertido y al mismo tiempo estimulante. Que Mozart era un genio es indiscutible y que pocas veces los que han de leer de manera contemporánea su obra, se atreven a proponer otras miradas sobre sus grandes piezas, siempre hay ese miedo a enfrentarse a una genialidad y se peca de respeto. Por suerte, hay creadores hoy en día que, sin saltarse las reglas básicas de la obra original, buscan su personal visión, acercándola al público de hoy con lenguajes que van desde el cine al comic o al grafismo. Esta Flauta mágica que se ha presentado en el Teatro Real es una de las versiones más sorprendentes y fascinantes que recuerdo de la obra. No hay escena que no deje atónito al público en el patio de butacas. Una locura para los sentidos!!!.
Adolfo Simónmozart-y-buster-keaton-crean-la-flauta-magica-mas-cinematografica


“El retablo de maese Pedro” se retransmitirá en directo desde el Teatro Real

Mañana viernes 29 de diciembre a las 10h30 “El retablo de maese Pedro” se retransmitirá en directo desde el Teatro Real, y de forma gratuita, a todos los colegios y centros educativos del país.
Más info en: http://www.teatro-real.com

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Staatsballett Berlin Contemporáneo en el Teatro Real

La semana pasada asistimos a la presentación en el Teatro Real de la versión de La Bella durmiente de Nacho Duato para el Staatsballett Berlin. Esta semana hemos tenido la ocasión de disfrutar de tres piezas excelentes de lo que será el programa contemporáneo que Duato aportará a la Compañía berlinesa. And the Sky on that Cloudy Old Day de Marco Goecke y Static Time seguida de White Darkness, ambas del propio Duato, conformaron un tríptico exquisito de lo que ha sido la creación y producción de este coreógrafo a lo largo de su carrera y que se muestra en los mejores teatros del mundo. Tres piezas en las que se demuestra que el tiempo no pasa para las buenas creaciones, más bien se enriquecen, como el buen vino. Y sobre todo, ha sido una oportunidad única para ver a un elenco excelente, técnicamente hablando, que, aporta desde su formación clásica, una ejecución que se acerca a la perfección. Sin duda, este ballet volverá pisar los escenarios de nuestro país en breve.
Adolfo Simónduato0

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La bella durmiente de Nacho Duato para el Staatsballett Berlín en el Teatro Real

La bella durmiente de Nacho Duato para el Staatsballett Berlín programada en el Teatro Real ha sido la presentación de su trabajo en esta nueva etapa como director artístico de esta emblemática compañía. En la monumental pieza que es este ballet con música de Chaikovski, Duato no ha osado en alterar en exceso el libreto original, ha dado algún toque personal pero es fiel a la narración de la historia. Tampoco ha dado un giro radical a la coreografía clásica, sigue siendo un ballet de aire tradicional con su formato de dos bloques y un epílogo de solos y dúos finales con la excusa de la fiesta en Palacio. Casi toda la obra está en puntas, salvo breces retazos con los que aparece, de puntillas, el estilo Duato que seguro dará mucho que hablar en próximas producciones con un elenco de tanta calidad como el que tiene esta formación. La estética en la puesta en escena, tanto en el espacio, el vestuario y la luz, sigue la línea clásica para no desentonar en lo que es una visión museística de la pieza. Esperamos con curiosidad las próximas creaciones del coreógrafo español.
Adolfo Simónbella


Goyescas y Gianni Schicchi en el Teatro Real

Un curioso programa el que nos ofrece el Teatro Real estos días. La primera parte consiste en una dramatización sencilla de Goyescas, casi una puesta en escena de cámara. A continuación, Plácido Domingo, acompañado de ilustres colegas del bel canto, nos ofrecieron un breve recital de algunas arias deliciosas que entusiasmaron al público asistente. Tras un descanso, en la segunda parte, disfrutamos de una excelente e inteligente puesta en escena de Gianni Schicchi dirigida por Woody Allen. La tercera obra de Il trittico de Puccini, Gianni Schicchi, una ópera cómica inspirada en un episodio de La Divina Comedia de Dante –entretenida y pícara descripción de una astuta codicia– muy pronto se alzó como la predilecta del público, con un lenguaje musical que se revela como el más audaz y moderno de la trilogía. La que se considera última gran obra maestra de la ópera cómica italiana se ha presentado en el Real de la mano del humor ácido y mordaz de Woody Allen. Tres piezas para diferentes paladares que completan una programación sugerente en esta temporada del coliseo madrileño.
Adolfo Simóndetalle_grupo_143