Revista digital de Artes escénicas -Año 5-

“Réquiem” de Ester Bellver en la Sala Jardiel Poncela del Centro de Arte Fernán Gómez

El teatro ha de arañar, ha de acariciar…ha de abrir heridas para sanarlas después. El teatro ha de ser el vehículo para poner en orden la memoria y acompañar en los viajes astrales a los seres que nos han dado luz durante años. Ester Bellver siempre que sube a un escenario es para mostrar su corazón y su cabeza…Lo hizo en ProtAgonizo y en cada personaje que interpreta, porque sean de ficción o no, les deja prestada su piel y su imaginario. Ahora, en este Réquiem vuelve a hacer un salto mortal y partiendo del dolor, construye una constelación de belleza para aliviar las sombras de la muerte. Un ejercicio de teatro íntimo, de susurro al oído del espectador, para que el viaje sea para la escena y el patio de butacas. No hay cosa más emocionante que encontrar en el teatro un momento para sentir que el diálogo y la catarsis tienen todavía sentido.
Adolfo Simón

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